Durante años, el paisaje de Rugeley, en Staffordshire (Inglaterra), estuvo dominado por enormes torres de refrigeración y una central eléctrica de carbón de 1 GW. Junto a aquel complejo existía también algo bastante menos industrial: un campo de golf utilizado por sus trabajadores.
La central dejó de generar electricidad en 2016. El campo cerró un año después. Ahora, casi una década más tarde, sus 64 acres (unas 26 hectáreas) están atravesando una transformación radical: dejarán de funcionar como césped deportivo para convertirse en un mosaico de humedales, estanques y praderas diseñado para que la fauna vuelva a ocupar el terreno.
El proyecto se llama Rugeley Riverside Park y quizá su parte más llamativa sea precisamente esa transición. Un espacio construido alrededor de una infraestructura alimentada con carbón terminará funcionando como refugio de biodiversidad junto al río Trent.
De calles de golf y greens a estanques y praderas inundables

Staffordshire Wildlife Trust recibió oficialmente el terreno de ENGIE, antigua propietaria de la central, en septiembre de 2025. Desde entonces trabaja para transformar el campo en diferentes tipos de hábitat de llanura aluvial. Eso supone crear estanques, zonas permanentemente húmedas, pastizales y praderas, en lugar de mantener una superficie uniforme de césped. La intención es que cada uno de esos ambientes atraiga especies distintas.
La organización espera que aparezcan libélulas, garcetas, aves zancudas e incluso nutrias. El proyecto cuenta además con financiación de ENGIE, la Environment Agency y Severn Trent Water.
El agua es otra pieza importante. Los humedales no funcionan únicamente como refugios para animales: en una llanura de inundación también permiten almacenar y ralentizar el agua, algo especialmente relevante en un contexto en el que las organizaciones británicas de conservación están intentando recuperar parte de la capacidad natural perdida de los ríos y sus márgenes. Rugeley forma parte, de hecho, de los proyectos estudiados dentro de Rivers 2040, una iniciativa centrada en cuantificar los beneficios de restaurar el sistema del Trent. Y no será una reserva cerrada.
El diseño incluye un recorrido circular de 1,5 kilómetros, miradores y puntos informativos para que los visitantes puedan observar los nuevos hábitats y entender cómo funciona un ecosistema fluvial. Staffordshire Wildlife Trust había fijado septiembre de 2026 como fecha prevista de apertura; sus páginas más recientes continúan describiendo esa fecha como objetivo, por lo que todavía no hay una confirmación oficial de que el parque haya abierto al público.
El cambio es mucho mayor que el antiguo campo de golf

Rugeley Riverside Park forma parte de una reconversión mucho más amplia. La antigua central cerró en 2016 y sus cuatro torres de refrigeración, de 117 metros, fueron demolidas en 2021. ENGIE dedicó después más de 45 millones de libras a trabajos de descontaminación y preparación del terreno.
En 2025, Vistry Group adquirió el resto del antiguo emplazamiento industrial: 139 hectáreas con permiso urbanístico para hasta 2.300 viviendas, además de una escuela, espacios comerciales y zonas públicas. En junio de 2026 ya había autorización para comenzar una primera fase de 547 viviendas.
El parque quedará así pegado a uno de los mayores proyectos de regeneración urbana de la zona.
La imagen final será bastante distinta a la que Rugeley tuvo durante décadas: donde antes había carbón, chimeneas y un campo de golf reservado a los empleados de la central, habrá viviendas, senderos y una llanura húmeda abierta a la comunidad. Y en el centro de todo quedarán esas 26 hectáreas en las que, esta vez, el objetivo no será mantener el césped perfecto, sino dejar que vuelva el agua.