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Ciencia

Durante décadas los modelos predijeron que las estrellas cambiarían su forma de girar al envejecer. Un nuevo estudio sugiere que el Sol y sus “hermanas” podrían comportarse de otra manera

Los modelos de evolución estelar llevaban 45 años anticipando que el patrón de rotación de las estrellas tipo solar se invertiría con el tiempo. Nuevas simulaciones realizadas con uno de los supercomputadores más potentes del mundo indican que esa transición podría no ocurrir jamás.
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Comprender cómo gira una estrella no es una simple curiosidad astronómica. La forma en que rota determina su actividad magnética, influye en su evolución y condiciona fenómenos tan visibles como las manchas solares o las tormentas estelares. Durante casi medio siglo, los modelos teóricos han defendido una idea concreta: las estrellas similares al Sol cambiarían su patrón de rotación a medida que envejecen. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que esa predicción podría estar equivocada.

El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Nagoya y publicado en Nature Astronomy, propone que las estrellas de tipo solar podrían conservar el mismo patrón de rotación durante toda su vida. La clave del cambio de perspectiva aparece en un elemento que los modelos anteriores no habían logrado representar correctamente: el magnetismo estelar.

El detalle que cambia cómo entendemos la rotación de las estrellas

Durante décadas los modelos predijeron que las estrellas cambiarían su forma de girar al envejecer. Un nuevo estudio sugiere que el Sol y sus “hermanas” podrían comportarse de otra manera
© Shutterstock / Artsiom P.

A diferencia de la Tierra, el Sol no gira como un cuerpo sólido. Está compuesto por plasma extremadamente caliente y turbulento, lo que provoca que distintas regiones roten a velocidades distintas. En la superficie solar, el ecuador completa una vuelta en unos 25 días, mientras que las regiones cercanas a los polos necesitan aproximadamente 35 días. Este fenómeno recibe el nombre de rotación diferencial de tipo solar.

Durante décadas, las simulaciones indicaron que ese patrón no sería permanente. Según esos modelos, a medida que las estrellas envejecen su rotación global se ralentiza y los flujos internos de plasma cambian de comportamiento. En ese escenario, llegaría un punto en el que el patrón se invertiría: los polos comenzarían a girar más rápido que el ecuador. Los astrónomos denominaron a este régimen rotación diferencial anti-solar.

El nuevo estudio cuestiona esa transición.

Un supercomputador revela el papel oculto del magnetismo

Durante décadas los modelos predijeron que las estrellas cambiarían su forma de girar al envejecer. Un nuevo estudio sugiere que el Sol y sus “hermanas” podrían comportarse de otra manera
© Shutterstock / Caureem.

Para analizar el interior de estrellas similares al Sol con un nivel de detalle sin precedentes, el equipo utilizó Fugaku, el supercomputador más potente de Japón, ubicado en el centro de investigación RIKEN. Gracias a su capacidad de cálculo, los investigadores realizaron simulaciones extremadamente complejas en las que cada estrella modelada se dividió en unos 5.400 millones de puntos de cálculo.

Este nivel de resolución permitió capturar con mucha mayor precisión los campos magnéticos dentro de la estrella. En simulaciones anteriores, con menor resolución, estos campos tendían a disiparse artificialmente en el modelo, lo que reducía su influencia en la dinámica interna del plasma.

Al incorporar correctamente ese magnetismo, las simulaciones mostraron un resultado inesperado: los campos magnéticos pueden estabilizar el patrón de rotación solar, impidiendo que se produzca la inversión prevista por los modelos clásicos. En otras palabras, incluso cuando la estrella envejece y su rotación global se vuelve más lenta, el ecuador seguiría girando más rápido que los polos.

Un cambio sutil con consecuencias importantes

Durante décadas los modelos predijeron que las estrellas cambiarían su forma de girar al envejecer. Un nuevo estudio sugiere que el Sol y sus “hermanas” podrían comportarse de otra manera
© NASA/SDO/SWNS.

Este resultado no solo afecta a cómo entendemos el comportamiento de estrellas similares al Sol. También tiene implicaciones para estudiar su actividad magnética a lo largo del tiempo. En nuestro propio sistema, el campo magnético solar regula ciclos de aproximadamente 11 años, responsables de la aparición de manchas solares y episodios de intensa actividad.

Refinar los modelos que describen estos procesos ayuda a comprender mejor cómo evolucionan las estrellas y cómo interactúan con los sistemas planetarios que las rodean.

Lo que parecía un detalle técnico —la velocidad relativa con la que giran distintas regiones de una estrella— podría ser, en realidad, una de las piezas fundamentales para reconstruir la historia de las estrellas en la galaxia. Y ahora, gracias a simulaciones mucho más detalladas, los astrónomos empiezan a sospechar que uno de los cambios que daban por seguro quizá nunca ocurra.

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