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Ciencia

Durante décadas no sabíamos qué había bajo el hielo de la Antártida. Un nuevo mapa revela montañas, valles y cicatrices ocultas durante millones de años

Un nuevo mapa científico ha logrado reconstruir con un nivel de detalle sin precedentes el paisaje que se esconde bajo kilómetros de hielo en la Antártida. Lo que aparece es un continente accidentado, lleno de montañas, valles y canales excavados por agua en el pasado, con implicaciones directas para entender cómo responderá el hielo al calentamiento global.
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La Antártida siempre ha sido una paradoja. Es uno de los lugares más vigilados del planeta desde el espacio y, al mismo tiempo, uno de los más desconocidos en lo esencial. Sabemos cómo se mueven sus glaciares, cómo se quiebra su hielo y cómo responde al aumento de temperaturas. Pero el continente real, el de roca y montañas que yace bajo kilómetros de hielo, ha permanecido oculto durante millones de años. Hasta ahora.

Un continente enterrado bajo cuatro kilómetros de hielo

Durante décadas no sabíamos qué había bajo el hielo de la Antártida. Un nuevo mapa revela montañas, valles y cicatrices ocultas durante millones de años
© NASA/GSFC/OIB.

En algunos puntos, según lo publicado en la Revista Science, la capa de hielo antártica supera los cuatro kilómetros de espesor. Mapear el terreno que hay debajo ha sido, durante décadas, un reto casi imposible. Las campañas con radar aerotransportado ofrecían “cortes” muy precisos del subsuelo, pero separados por grandes distancias. Entre esas líneas de datos, los modelos rellenaban el vacío suavizando el relieve, como si el continente oculto fuera una versión borrosa del real.

El resultado era un mapa útil, pero incompleto. Se sabía dónde estaban las grandes cuencas o cordilleras, pero se perdían detalles que, a escala de glaciares, marcan la diferencia entre un flujo lento o un deslizamiento acelerado hacia el océano.

Leer la superficie para reconstruir lo que hay debajo

La novedad de este nuevo mapa no está en enviar más radares al continente, sino en cambiar el enfoque. Los científicos han aprendido a interpretar cómo se deforma la superficie del hielo en función del relieve subyacente. Cuando el hielo pasa sobre montañas, valles o escalones rocosos, su movimiento se altera de forma sutil pero medible desde satélites.

Aplicando modelos físicos que describen el comportamiento del hielo, el equipo ha podido “invertir” el problema: usar la información de la superficie para inferir la forma del lecho rocoso. El resultado es un mapa continuo del paisaje subglacial antártico, calibrado con los datos de radar existentes para asegurar su fidelidad.

Montañas, valles y huellas de un pasado más cálido

Lo que aparece bajo el hielo es un continente mucho más accidentado de lo que se creía. El nuevo mapa revela miles de colinas y crestas, sistemas de valles profundos y canales que parecen haber sido excavados por agua en un pasado remoto. Algunas regiones recuerdan a paisajes alpinos, con valles en U y redes de drenaje complejas.

Estas formas no son solo curiosidades geológicas. Son pistas de una Antártida que no siempre fue el desierto blanco que conocemos. En otros periodos climáticos, el agua líquida esculpió el terreno, dejando cicatrices que hoy permanecen congeladas bajo el hielo.

Por qué este mapa cambia las predicciones sobre el nivel del mar

El relieve que hay bajo un glaciar condiciona cómo se mueve. Un fondo liso facilita el deslizamiento rápido del hielo hacia el mar. Un terreno abrupto, lleno de obstáculos, actúa como freno natural. Hasta ahora, muchos modelos climáticos utilizaban mapas demasiado “suavizados” del lecho antártico, lo que introducía una gran incertidumbre en las proyecciones de pérdida de hielo.

Con este nuevo nivel de detalle, los científicos pueden identificar qué regiones son potencialmente más inestables y cuáles podrían resistir mejor el avance de los glaciares. No se trata de predecir el colapso inmediato del hielo antártico, pero sí de reducir una de las grandes incógnitas en las estimaciones del aumento futuro del nivel del mar.

Una cápsula del tiempo geológica

Durante décadas no sabíamos qué había bajo el hielo de la Antártida. Un nuevo mapa revela montañas, valles y cicatrices ocultas durante millones de años
© FreePik.

El paisaje enterrado bajo la Antártida es también un archivo del pasado profundo del planeta. Las montañas, cuencas y canales revelan episodios antiguos de glaciaciones, periodos más templados y fases de acumulación de sedimentos. Comparar estas estructuras con paisajes hoy visibles en otras partes del mundo permite reconstruir cómo evolucionó el continente antes de quedar atrapado en su actual estado helado.

No es el mapa definitivo, pero cambia las reglas del juego

Los investigadores reconocen que este no es el retrato final del subsuelo antártico. Las irregularidades más pequeñas, de tamaño inferior al grosor del hielo, seguirán siendo invisibles sin campañas directas de radar. Pero ahora existe una base mucho más realista para planificar futuras exploraciones y mejorar los modelos climáticos.

En cierto modo, hemos pasado de tantear en la oscuridad a encender una luz general en la habitación. La Antártida sigue siendo extrema e inaccesible, pero por primera vez empezamos a ver su verdadero rostro. Y entender ese rostro es clave para anticipar cómo responderá el mayor reservorio de hielo del planeta en un mundo que ya no es el que fue.

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