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Tecnología

La NASA quiere que los taxis aéreos no parezcan una montaña rusa: así estudia la comodidad de sus pasajeros

La NASA utilizó un simulador de movimiento y realidad virtual para analizar cómo reaccionan los pasajeros ante inclinaciones, aceleraciones y sacudidas propias de los futuros taxis aéreos. Los resultados permitirán establecer límites de comodidad y ayudar a los fabricantes a diseñar aeronaves capaces de generar confianza entre los viajeros.
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Los taxis aéreos prometen conectar aeropuertos, centros urbanos y localidades cercanas mediante vuelos cortos. Estas pequeñas aeronaves eléctricas podrían despegar y aterrizar verticalmente, evitando parte del tráfico terrestre y utilizando espacios mucho más reducidos que los aeropuertos tradicionales.

Sin embargo, antes de convertirlos en un medio de transporte habitual, la industria debe resolver una pregunta básica: ¿cómo se sentirán los pasajeros durante el trayecto?

La NASA acaba de completar un estudio plurianual destinado a relacionar los movimientos repentinos de estas aeronaves con la comodidad y la disposición de los viajeros a volver a utilizarlas. La investigación no se centró en el rendimiento de los motores ni en la autonomía de las baterías, sino en la experiencia humana dentro de la cabina.

Un vuelo virtual entre San Francisco y Alcatraz

La investigación se realizó en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA, en California. Un total de 23 empleados voluntarios de la agencia se sentaron en un simulador equipado con realidad virtual y una plataforma capaz de reproducir los movimientos de una aeronave.

Cada participante completó una experiencia de aproximadamente 15 minutos como pasajero de un taxi aéreo virtual. El recorrido recreaba un vuelo entre el centro de San Francisco y la isla de Alcatraz.

Durante el trayecto, el simulador reproducía cuatro intensidades diferentes de movimientos repentinos. Entre ellos se incluían cambios de cabeceo, inclinaciones laterales, rotaciones y aceleraciones verticales que podrían aparecer durante una ráfaga de viento, una maniobra evasiva o un aterrizaje.

La NASA quiere que los taxis aéreos no parezcan una montaña rusa: así estudia la comodidad de sus pasajeros
© DW Español – Youtube.

Los voluntarios calificaron cada episodio mediante una escala de cinco puntos y señalaron qué movimientos les parecían aceptables, incómodos o suficientemente molestos como para no querer repetir el vuelo.

Incluso una maniobra moderada puede generar rechazo

Los resultados mostraron que la tolerancia variaba considerablemente entre los participantes. Algunas personas aceptaban movimientos relativamente intensos, mientras que otras comenzaban a sentirse incómodas con cambios mucho más moderados.

Los investigadores también preguntaron si los voluntarios aceptarían viajar en un taxi aéreo real si supieran que podrían experimentar esas mismas sensaciones. Las respuestas sugirieron que los pasajeros actuales podrían tolerar menos las sacudidas que quienes participaron en estudios de calidad de vuelo realizados por la NASA hace aproximadamente 50 años.

Esto no significa necesariamente que las personas sean hoy más sensibles. Las expectativas también han cambiado. Los viajeros están acostumbrados a aviones comerciales relativamente estables y podrían exigir un nivel similar de comodidad a un servicio urbano que competiría con automóviles, trenes o helicópteros.

La comodidad también puede definir el diseño

A partir de las respuestas, el equipo desarrolló modelos que relacionan movimientos específicos con el nivel de incomodidad y con la posibilidad de que una persona acepte volver a volar.

Estos datos pueden servir a los fabricantes para establecer límites durante el diseño de las aeronaves. También podrían utilizarse para programar sistemas automáticos de vuelo que eviten giros, aceleraciones o inclinaciones demasiado bruscas cuando las condiciones lo permitan.

Los taxis aéreos podrían comportarse de manera diferente a los aviones convencionales, especialmente durante el vuelo estacionario, las transiciones entre desplazamiento vertical y horizontal o las maniobras a baja velocidad. Actualmente no existen criterios ampliamente establecidos para predecir cómo percibirán los pasajeros todos esos movimientos.

La investigación de la NASA busca empezar a construir esas referencias antes de que el servicio se extienda comercialmente.

Todavía queda estudiar el ruido y el mareo

El movimiento no es el único factor que determina la experiencia a bordo. La agencia también investiga cómo interactúan las vibraciones, el ruido, la visión exterior y la ausencia de un piloto dentro de la cabina.

Una persona puede tolerar una inclinación aislada, pero sentirse incómoda si ocurre al mismo tiempo que una vibración intensa o un cambio inesperado en el sonido de los motores. La realidad virtual permite combinar progresivamente estos estímulos sin necesidad de realizar vuelos de prueba costosos.

El estudio no garantiza que los futuros taxis aéreos sean completamente suaves ni establece un único límite válido para todos los viajeros. Su objetivo es ofrecer datos para que la industria no descubra demasiado tarde que una aeronave técnicamente segura puede resultar desagradable para sus pasajeros.

La NASA quiere ayudar a que los taxis aéreos no solo puedan volar. También necesita conseguir que las personas estén dispuestas a subir una segunda vez.

 

 

Fuente: Infobe.

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