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Ciencia

El asteroide Apophis pasará más cerca de la Tierra que muchos satélites en 2029: hasta 2.000 millones de personas podrán verlo sin telescopio

Va a pasar por debajo de la altura a la que orbitan los satélites geoestacionarios. Va a ser visible a simple vista para buena parte del planeta. Y hace apenas veinte años, los científicos calcularon que tenía una chance real de impactar contra la Tierra. El asteroide que lleva el nombre del dios egipcio del caos está a punto de protagonizar uno de los sobrevuelos más observados de la historia moderna
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El asteroide 99942 Apophis pasará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre el 13 de abril de 2029, una distancia menor a la de numerosos satélites geoestacionarios, según confirmó la NASA. Los cálculos orbitales más recientes descartan por completo cualquier riesgo de colisión durante este sobrevuelo o durante el próximo siglo, aunque en 2004, cuando fue descubierto, el asteroide llegó a tener una probabilidad de impacto de 1 en 37 según las primeras estimaciones.

Según distintas estimaciones científicas, hasta el 90% de la población mundial podría llegar a observarlo a simple vista si las condiciones meteorológicas son favorables, mientras que la Agencia Espacial Europea calcula en unos 2.000 millones de personas, distribuidas en Europa, África y partes de Asia, quienes tendrán la oportunidad de verlo cruzar el cielo nocturno como un punto de luz en movimiento.

Un cacahuete de roca del tamaño de un crucero

Apophis tiene una forma alargada, comparada habitualmente con la de un cacahuate, y un diámetro estimado de entre 340 y 375 metros según las mediciones más recientes, un tamaño comparable al de un gran crucero o, en otras comparaciones, casi tres veces el ancho del Empire State Building. Su composición corresponde a un asteroide de tipo S, hecho de materiales silicatados y níquel-hierro, bastante distinto al asteroide carbonoso Bennu, visitado previamente por una misión de la NASA.

Una flota de naves esperando el momento exacto

La aproximación de 2029 no pasará desapercibida para la comunidad científica. La Agencia Espacial Europea desarrolla la misión Ramses, que llegará hasta Apophis antes del sobrevuelo, en febrero de 2029, para acompañarlo durante todo el proceso y medir cómo la gravedad terrestre altera su rotación, su estructura y su órbita.

La NASA, por su parte, redirigió la sonda OSIRIS-REx, que ya había recolectado una muestra del asteroide Bennu en 2023, hacia un nuevo objetivo: rebautizada OSIRIS-APEX, la nave llegará a Apophis en junio de 2029, poco después del sobrevuelo, para documentar los cambios provocados por el encuentro con la Tierra mediante cámaras, espectrómetros y un altímetro láser. La agencia aclaró que la misión será exclusivamente de observación, sin recolección de muestras. Japón también se sumará con la sonda DESTINY+, que realizará un sobrevuelo de reconocimiento a alta velocidad antes de continuar hacia su objetivo principal, el asteroide activo Faetón.

2029, el Año Internacional de los Asteroides

La magnitud del evento llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas a declarar 2029 como el Año Internacional de la Concienciación sobre los Asteroides y la Defensa Planetaria. La iniciativa busca aprovechar el paso de Apophis para promover la investigación científica, fortalecer las estrategias de defensa planetaria y sensibilizar a la población sobre los objetos cercanos a la Tierra, en un contexto donde la colaboración entre la misión DART de la NASA y la misión Hera de la ESA ya demostró que, en principio, la humanidad puede desviar un asteroide si resulta necesario.

Por qué seguirán observando su trayectoria después de 2029

Aunque actualmente no existe ninguna posibilidad de impacto, los especialistas continuarán monitoreando la órbita de Apophis después del sobrevuelo. La propia interacción gravitatoria con la Tierra, sumada a posibles efectos de la radiación solar, podría generar pequeñas modificaciones en su trayectoria futura, motivo por el cual mantener un seguimiento constante permitirá perfeccionar los modelos utilizados para predecir el movimiento de otros objetos cercanos al planeta.

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