En el noreste de Etiopía, una de las regiones geológicamente más activas del planeta está mostrando señales que preocupan a científicos y autoridades.
Durante las últimas semanas, la región de Afar ha registrado decenas de terremotos, algunos de magnitud superior a 5, acompañados por emisiones de vapor, lodo y fragmentos de roca cerca del monte Dofen. La combinación de estos fenómenos ha llevado a evacuar a varios cientos de personas de forma preventiva ante la posibilidad de que el episodio esté relacionado con el ascenso de magma bajo la superficie.
Por ahora, sin embargo, los científicos no pueden afirmar que una gran erupción sea inminente.
Una región donde África se está partiendo lentamente
Afar forma parte del Gran Rift de África Oriental, un gigantesco sistema de fracturas tectónicas que atraviesa miles de kilómetros del continente. En esta zona, la corteza terrestre está siendo estirada y adelgazada progresivamente a medida que distintas placas se separan.
El proceso ocurre a una escala de millones de años, pero sus efectos ya son visibles: terremotos frecuentes, volcanismo, fracturas en el terreno y una intensa actividad geotérmica.
A largo plazo, si la separación continúa, el Cuerno de África podría terminar separándose del resto del continente y permitir la formación de una nueva cuenca oceánica. No es algo que vaya a suceder en un futuro cercano, pero Afar representa uno de los pocos lugares del planeta donde puede observarse directamente una etapa inicial de ese proceso.
El enjambre de terremotos que encendió las alarmas
La situación actual comenzó con un intenso enjambre sísmico. En aproximadamente dos semanas se registraron decenas de terremotos moderados y posteriormente eventos más fuertes, algunos cercanos a magnitudes de 5,5 y 5,8.
Este tipo de secuencias puede tener distintas causas, pero en regiones volcánicas una posibilidad es que el movimiento del magma dentro de la corteza fracture las rocas y genere terremotos.
Las sospechas aumentaron cuando aparecieron manifestaciones hidrotermales en la zona del monte Dofen.
Vapor, lodo y señales de actividad bajo tierra
Testigos y autoridades informaron de chorros de vapor, barro caliente y fragmentos de roca expulsados desde el suelo, además de nuevas zonas con lodo en ebullición. Estos fenómenos pueden producirse cuando el calor procedente de una intrusión magmática afecta a depósitos de agua subterránea. El agua se calienta, aumenta de presión y puede escapar violentamente hacia la superficie en forma de vapor y lodo.
Aunque este tipo de actividad puede acompañar a procesos volcánicos, no significa necesariamente que vaya a producirse una erupción.
En algunos casos, el magma permanece atrapado en profundidad y el episodio termina sin alcanzar la superficie.
Un volcán del que se sabe muy poco
El monte Dofen representa además un desafío adicional. Se trata de un sistema volcánico con escasos registros históricos de actividad eruptiva, por lo que resulta difícil establecer cómo podría evolucionar ante una posible intrusión de magma. Esa incertidumbre explica las evacuaciones preventivas y el seguimiento constante de los terremotos y de cualquier cambio en el terreno.
Los científicos observan especialmente si aparecen deformaciones de la superficie, cambios en las emisiones de gases o una migración de los sismos hacia niveles cada vez más superficiales.
La región de Afar vuelve así a recordar que el Rift africano no es solamente una gran fractura dibujada sobre los mapas: es un sistema tectónico activo en el que la corteza continúa cambiando en tiempo real.
Y aunque todavía no puede saberse si el episodio del monte Dofen terminará en una erupción, las señales actuales justifican que las autoridades mantengan una vigilancia estrecha sobre una de las zonas volcánicas más extraordinarias del planeta.