El borrador de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación (ENLD), elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), advierte que casi tres cuartas partes del territorio español (un 74%) se encuentra en peligro de desertificación, lo que convierte a España en el país de la Unión Europea con mayor superficie expuesta a este proceso, según EFEverde.
Qué significa «riesgo de desertificación»

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente define como «tierras secas» a las zonas con un índice de aridez menor a 0,65, un valor que combina precipitaciones, evapotranspiración y reservas hídricas disponibles. La mayor parte del territorio español entra dentro de esa categoría, y casi la totalidad de la vertiente mediterránea del país está clasificada específicamente como «semiárida», con un índice de entre 0,2 y 0,5. La desertificación, en sí misma, es la degradación progresiva de estas tierras secas hasta perder su capacidad productiva, un proceso que en algunos casos puede volverse irreversible.
Por qué se aceleró en los últimos años
El borrador del MITECO señala que la desertificación se aceleró en los últimos años, en buena medida por causas socioeconómicas concretas más allá del cambio climático: la conversión de suelo agrario en superficies artificiales (construcción y urbanización), el paso de cultivos de secano a cultivos de regadío intensivo, y el incremento de explotaciones ganaderas intensivas. Todos estos factores incrementan la presión sobre suelos que ya de por sí cuentan con escasa disponibilidad natural de agua.
El problema de la salinización que nadie veía venir

Uno de los datos más llamativos del informe tiene que ver con la salinización de los suelos, un fenómeno que afecta especialmente a las zonas de regadío intensivo. Mientras que un informe anterior, publicado una década atrás, calculaba que apenas un 3% del territorio presentaba un grado de salinización severo, los datos más recientes ubican esa cifra en torno al 10%, aunque el propio borrador aclara que la información disponible sobre este fenómeno sigue siendo dispersa y difícil de integrar por diferencias de metodología entre distintos monitoreos.
El mapa de la aridez creciente
Un informe de Greenpeace y el Observatorio Ciudadano de la Sequía, publicado en 2024, aporta otra magnitud concreta de esa aceleración: la categoría de suelo «árido», según la metodología FAO-UNEP, pasó de ocupar unos 307 kilómetros cuadrados a comienzos de la década de 2000 a unos 7.100 kilómetros cuadrados una década después, concentrados sobre todo en las provincias de Granada, Almería, Murcia y Alicante. En el mismo período, más de 40.000 kilómetros cuadrados de todo el territorio español dejaron de clasificarse como zonas subhúmedas o húmedas para pasar a la categoría de semiáridas o áridas, según Greenpeace España.
Las tres sequías que marcaron los últimos 40 años
Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), España atravesó tres episodios de sequía prolongada e intensa en las últimas cuatro décadas: entre 1982 y 1984, entre 1991 y 1996, y entre 2005 y 2009. Cada uno de esos ciclos dejó una huella acumulativa sobre la disponibilidad hídrica del país, en un contexto en el que los propios modelos climáticos oficiales proyectan un aumento sostenido en la intensidad y frecuencia de las sequías para las próximas décadas, lo que refuerza la tendencia hacia una mayor aridez y un riesgo creciente de desertificación en amplias zonas del territorio.