Durante décadas, la percepción general ha sido que tiburones y rayas son supervivientes casi inalterados del pasado, resistentes incluso a las grandes extinciones del planeta. Sin embargo, un nuevo estudio internacional acaba de poner esa idea en perspectiva… y lo que revela es mucho más inquietante.
Lejos de encontrarse en un equilibrio natural, estos animales atraviesan hoy uno de los momentos más frágiles de toda su historia evolutiva.
Cuando tiburones y rayas dominaron los océanos

La investigación, publicada en la revista científica Current Biology, reconstruyó la evolución global de tiburones y rayas a lo largo de 145 millones de años. El resultado es claro: su mayor diversidad no es actual ni reciente, sino que se produjo durante el Eoceno medio, hace aproximadamente 40 millones de años.
En ese momento, los océanos albergaban una cantidad de especies muy superior a la que conocemos hoy. De hecho, los investigadores estiman que la diversidad de entonces superaba ampliamente a la actual, incluso antes de que los humanos aparecieran en escena.
El trabajo fue liderado por la paleobióloga Catalina Pimiento, de la Universidad de Zúrich, junto con la investigadora doctoral Amanda Gardiner, de la Universidad de Cambridge, y contó con la participación de científicos de varios países.
Para lograr una reconstrucción precisa, el equipo combinó más de 24.000 registros fósiles procedentes de distintos océanos del mundo con modelos de aprendizaje profundo. Esta metodología permitió corregir los sesgos del registro fósil y obtener una visión más realista de cómo evolucionó la diversidad de estos vertebrados marinos a lo largo del tiempo.
El asteroide que mató a los dinosaurios no fue el mayor problema

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que el famoso impacto del asteroide de hace 66 millones de años, que acabó con los dinosaurios, no provocó un colapso masivo en tiburones y rayas.
Lejos de una extinción abrupta, los datos muestran solo una disminución moderada, acompañada de un alto recambio evolutivo. Durante el Cretácico y los millones de años posteriores, estos animales continuaron diversificándose hasta alcanzar su pico histórico.
El verdadero problema llegó después.
Desde aquel máximo de hace 40 millones de años, el estudio identifica un declive prolongado y constante, con una pérdida aproximada del 41% de las especies hasta la actualidad. Un proceso lento, pero implacable, vinculado a cambios climáticos globales, transformaciones en los océanos y alteraciones en los ecosistemas marinos.
Según los investigadores, este descenso tuvo un impacto mayor en la diversidad actual que la propia extinción masiva del final del Cretácico.
Lo que este pasado dice sobre el presente
Hoy, tiburones y rayas se encuentran entre los grupos de vertebrados marinos más amenazados del planeta. La sobrepesca, la destrucción de hábitats y el cambio climático han acelerado una tendencia que llevaba millones de años gestándose.
“El registro fósil nos muestra que la diversidad actual representa solo una fracción de su potencial evolutivo”, señalan los autores del estudio. Comprender ese pasado permite dimensionar mejor la magnitud de la crisis actual.
Este trabajo no solo reescribe la historia evolutiva de tiburones y rayas, sino que aporta un contexto clave para los debates actuales sobre conservación marina. Si estos animales, que sobrevivieron a extinciones globales y cambios climáticos extremos, están hoy en riesgo, el factor decisivo es claro: la presión humana.
El estudio refuerza la urgencia de proteger especies, regular la pesca y conservar los océanos, no solo para salvar animales emblemáticos, sino para mantener el equilibrio de ecosistemas que llevan millones de años sosteniendo la vida en el planeta.