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Tecnología

El avión más raro del planeta tiene una nueva misión: la reliquia vintage que busca impedir la caída de un telescopio espacial de la NASA

Construido en 1974 el Stargazer es el último L-1011 de Lockheed que sigue volando.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Ya te contamos que hay un telescopio espacial que lentamente está cayendo en dirección a la Tierra, y que la NASA tiene un plan audaz para rescatarlo antes de que sea demasiado tarde.  La agencia lanzará una ambiciosa misión de rescate este mes, usando el último avión de su clase, el Stargazer L-1011 de Lockheed.

El 27 de junio es el día programado para que la NASA lance a la nave espacial de servicio LINK, de Katalyst Space, buscando elevar al Observatorio Neil Gehrels Swift, que está descendiendo. La nave espacial se lanzará a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman, montado debajo del L-1011 de Lockheed, única aeronave que queda de su tipo y capaz de lanzar un cohete a la órbita desde el aire.

Capacidades únicas

El Stargazer L-1011 de Lockheed se construyó en 1974 como avión de pasajeros de aerolínea, entre los primeros en tener dos pasillos para poder añadir más asientos. En 1994 se convirtió al Stargazer en una plataforma de lanzamiento en el aire para el cohete Pegasus XL de Northrop Grumman.

La Orbital Sciences Corporation de Northrop Grumman seleccionó a Marshall Aerospace para el diseño y la conversión del Stargazer, de modo que pudiera cumplir con sus nuevas tareas. El nuevo diseño permite que el avión lleve al cohete debajo de su fuselaje y que lo lance a grandes altitudes.

La aeronave madre llevará al cohete a una altitud de 12.000 metros, y allí lo suelta en caída libre de cinco segundos. Entonces, el cohete enciende su motor de primera etapa y asciende a la órbita. El Stargazer ya ha realizado 50 lanzamientos del cohete Pegasus XL en los últimos 32 años.

Hoy, el Stargazer es el único L-1011 que queda en operaciones, y la única aeronave que se utiliza actualmente para lanzar cohetes orbitales.

Al rescate

En el próximo lanzamiento se usará al Stargazer para ayudar a salvar a un telescopio espacial cuya órbita está descendiendo. El Swift se lanzó a la baja órbita terrestre el 20 de noviembre de 2024 para estudiar las explosiones más potentes del cosmos: los estallidos de rayos gamma. A lo largo de su tiempo en misión el Swift fue perdiendo altitud mayormente debido a la atracción atmosférica, y tiene un 50% de probabilidades de efectuar un reingreso no controlado a mediados de 2026.

Para mantener al Swift en órbita la NASA se puso en contacto con una startup de Arizona, con el fin de que diseñara una nave espacial que elevara al Swift. Así la nave espacial LINK se diseñó para que se encuentre con el Swift y lo empuje suavemente a una órbita más estable. La NASA espera con esto que el Swift ya no sea atraído al punto de reingresar en la atmósfera terrestre, incendiándose. Buscan extender su vida útil.

El diseño de lanzamiento en el aire del cohete Pegasus hace que sea ideal para la misión de rescate del Swift. Un cohete que se lanzara desde la tierra requeriría una enorme cantidad de propelente para alcanzar el plano orbital de esta misión. El Swift orbita en torno al planeta con una inclinación de 20,6 grados para evitar la anomalía del Atlántico Sur, un área débil en el campo magnético de la Tierra que expone a los satélites a mayores niveles de radiación. Así, el Pegasus es el único cohete que puede llegar a la órbita del Swift al tiempo de mantenerse dentro del presupuesto disponible para la misión.

Si todo sale bien, esta misión, primera en su tipo, podría preparar el camino para misiones de servicio y mantenimiento robótico a menor costo, manteniendo la flota de naves espaciales de la NASA en órbita.

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