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Tecnología

Estas baterías ya no sirven para mover un auto, pero pueden evitar apagones de hasta tres días

Volvo está reutilizando baterías de vehículos electrificados para almacenar la energía producida por paneles solares en comunidades de Colombia. Tras una primera experiencia en una ecoaldea, el proyecto llegó a una escuela y un comedor comunitario afectados por cortes prolongados de electricidad.
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Una batería puede dejar de ser adecuada para impulsar un automóvil y conservar todavía suficiente capacidad para cumplir otra tarea durante años. En Colombia, algunas de esas unidades están comenzando una segunda vida lejos de las carreteras: ahora almacenan energía solar para mantener encendidas escuelas, cocinas y espacios comunitarios.

La iniciativa, denominada Reto Ilumina a Colombia, fue impulsada por Volvo Cars Colombia junto con empresas especializadas en almacenamiento y energía rural. Su segunda edición extendió el sistema a una institución educativa y un comedor comunitario del Valle del Cauca, donde los cortes eléctricos dificultaban actividades tan básicas como conservar alimentos o mantener una clase sin interrupciones.

El problema no es producir energía solar, sino guardarla

Los paneles fotovoltaicos generan electricidad cuando reciben radiación solar, pero su producción disminuye durante la noche y en jornadas con poca luz. Sin un sistema de almacenamiento, una comunidad puede tener energía durante parte del día y volver a quedarse sin servicio cuando deja de brillar el sol.

Ahí entran las baterías recuperadas. Después de ser revisadas y reacondicionadas, almacenan la electricidad generada durante las horas de mayor producción para liberarla cuando la comunidad la necesita.

El primer ensayo comenzó en 2025 en Nashira, una ecoaldea de Palmira liderada por mujeres. Una batería procedente de un vehículo híbrido enchufable utilizado en capacitaciones fue repotenciada e integrada a un sistema solar para abastecer su cocina comunitaria, donde se preparan alimentos para más de 70 personas.

La experiencia demostró que una batería retirada del sector automotor no necesariamente se convierte de inmediato en un residuo. Aunque haya perdido parte de la capacidad requerida para un automóvil, todavía puede funcionar en una instalación fija, donde el peso y el espacio disponible resultan menos problemáticos.

Una escuela que sufría apagones constantes

La segunda etapa llegó a la Institución Educativa de Desarrollo Rural La Selva, ubicada en Ginebra, Valle del Cauca. Allí estudian unos 30 alumnos de primaria y los cortes provocados por las lluvias interrumpían las clases, el funcionamiento de las herramientas educativas y la preparación de los alimentos.

El sistema combina paneles solares con almacenamiento para ofrecer un suministro más estable. La electricidad permite mantener los equipos en funcionamiento, conservar alimentos y sostener la actividad escolar incluso cuando falla la red convencional.

El proyecto también se extendió al comedor comunitario de Tienda Nueva, en Palmira. La energía almacenada permite iluminar el espacio y conservar mejor los ingredientes, además de garantizar la continuidad de un lugar utilizado para alimentación, reuniones y actividades comunitarias.

La brecha entre el campo y la ciudad sigue siendo enorme

Colombia alcanzó en 2024 una cobertura eléctrica nacional del 93,12%, con más de 17,9 millones de viviendas conectadas. Sin embargo, la diferencia territorial sigue siendo considerable: la cobertura urbana llegó al 98,71%, mientras que en las zonas rurales se situó en el 75,92%.

En algunas comunidades, los apagones pueden prolongarse hasta 72 horas, según los responsables de la iniciativa. Por eso, estos sistemas no buscan únicamente reducir la factura eléctrica: también intentan garantizar que servicios esenciales continúen funcionando cuando la red falla.

Dynamo, uno de los aliados técnicos, también capacita a los habitantes para que puedan administrar y mantener los equipos. El objetivo es evitar que la tecnología quede abandonada cuando termina la instalación y permitir que las propias comunidades se ocupen de su funcionamiento.

Las baterías no resuelven por sí solas la desigualdad energética de Colombia, pero muestran una posibilidad concreta: extender la vida de componentes costosos y, al mismo tiempo, convertir la energía del sol en electricidad disponible incluso después de que anochece.

Fuente: Infobae.

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