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Ciencia

El cambio climático derrite el Everest, pero el turismo masivo puede estar acelerando el proceso

Cada primavera, miles de personas ocupan durante semanas el campamento base del Everest, instalado sobre el glaciar Khumbu. Un nuevo estudio calcula que el calor generado por combustibles y residuos humanos podría equivaler teóricamente a fundir unas 2.500 toneladas de hielo y nieve durante una temporada.
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El retroceso de los glaciares del Himalaya está impulsado principalmente por el calentamiento global, pero una investigación reciente ha puesto el foco en un problema mucho más localizado: el enorme campamento temporal que cada primavera se instala directamente sobre el glaciar Khumbu, a los pies del Everest.

Durante unas siete semanas, escaladores, sherpas, guías y trabajadores convierten la zona en una pequeña ciudad de aproximadamente 1.600 tiendas. Allí funcionan cocinas, duchas calientes, sistemas de calefacción, generadores y otros servicios que necesitan energía constantemente.

Y también se generan enormes cantidades de residuos.

Más de 6.000 litros de orina cada día

A más de 5.000 metros de altitud, mantenerse hidratado es fundamental. Como consecuencia, los investigadores estiman que durante la temporada alta se producen más de 6.000 litros de orina diarios en el campamento.

Gran parte termina sobre el propio glaciar.

La cifra ha llamado especialmente la atención porque la orina abandona el cuerpo a una temperatura muy superior a la del hielo. El estudio, publicado en Regional Environmental Change, calculó que toda esa energía térmica sería equivalente, en condiciones ideales, a la necesaria para derretir unas 154 toneladas de hielo y nieve durante una temporada.

Eso no significa que se hayan observado directamente 154 toneladas desapareciendo únicamente por la orina. Se trata de una equivalencia termodinámica que permite dimensionar el calor introducido localmente en el glaciar.

El cambio climático derrite el Everest, pero el turismo masivo puede estar acelerando el proceso
© WION – Youtube.

El verdadero problema son los combustibles

La orina representa en realidad una pequeña parte del impacto térmico calculado.

Para estudiar la temporada de primavera de 2023, los investigadores contabilizaron el consumo de 824 bombonas de gas licuado, 18.935 litros de queroseno y 5.130 litros de gasolina utilizados para cocinar, proporcionar calefacción y generar electricidad.

Sumando estas fuentes de energía al calor procedente de la orina, calcularon unos 849.000 megajulios durante los aproximadamente 50 días analizados.

En términos puramente energéticos, esa cantidad sería suficiente para fundir alrededor de 2.492 toneladas de hielo y nieve. La orina explicaría aproximadamente un 6% de ese potencial, mientras que la mayor parte corresponde a los combustibles.

El campamento parece calentarse más rápido

El equipo analizó además imágenes térmicas obtenidas por satélites Landsat entre 1991 y 2023.

Encontró que la temperatura superficial de la zona del campamento aumentó más rápidamente que en otras partes nevadas del mismo glaciar. Los autores consideran que esa diferencia es compatible con una huella térmica local provocada por la actividad humana, aunque los datos no permiten atribuir todo ese calentamiento exclusivamente a los visitantes.

Además, el estudio no contabilizó todas las posibles fuentes de calor, como los cuerpos humanos, helicópteros, yaks o excursionistas que atraviesan la zona.

El cambio climático derrite el Everest, pero el turismo masivo puede estar acelerando el proceso
© WION – Youtube.

El cambio climático sigue siendo el gran responsable

El trabajo no plantea que los montañeros sean la causa principal del deshielo del Everest.

La pérdida de hielo del Himalaya responde fundamentalmente al aumento global de las temperaturas, y las tasas de retroceso de los glaciares de la región se han acelerado durante las últimas décadas.

La preocupación está en que cada primavera se añade una enorme concentración de personas, combustibles y residuos precisamente sobre un glaciar que ya se encuentra sometido a un fuerte estrés climático. Por eso, los investigadores plantean incluso estudiar el traslado del campamento base a un terreno estable que no se encuentre directamente sobre el Khumbu.

El dato de los 6.000 litros de orina es el más sorprendente, pero revela un problema más amplio: el Everest ya no solo tiene que soportar el calentamiento del planeta, sino también el calor y los residuos producidos por una pequeña ciudad temporal instalada encima de su hielo.

Fuente: Xataka.

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