El ambiente solemne del cónclave de 2025 ha sido interrumpido por un conflicto inesperado. El cardenal italiano Angelo Becciu, apartado por el Papa Francisco en 2020 por un escándalo financiero, ha decidido desafiar la prohibición y participar en la elección del próximo pontífice. El caso reabre heridas internas en el Vaticano y genera incertidumbre sobre los límites del poder papal.
Un retorno incómodo que desafía el protocolo

Aunque Becciu no figura en la lista oficial de cardenales electores, debido a su destitución y condena por fraude, se presentó en la primera asamblea del cónclave. Sostiene que el Papa nunca formalizó su exclusión por escrito, y que incluso fue invitado al último consistorio, lo que —según él— legitima su derecho a votar.
La decisión de permitir o vetar su participación recae ahora en Giovanni Battista Re, decano del colegio cardenalicio. El gesto de Becciu no solo desafía la autoridad de Francisco, sino que también remueve tensiones pasadas provocadas por decisiones unilaterales del pontífice argentino.
El legado conflictivo del Papa Francisco
Este episodio no es aislado. Durante su pontificado, Francisco tomó medidas drásticas contra figuras del clero involucradas en escándalos o alejadas de su visión reformista. El caso más reciente, antes de Becciu, fue el del cardenal peruano Juan Luis Cipriani, apartado discretamente por acusaciones de abuso. También se recuerda el conflicto con el prefecto alemán Gerhard Müller y con el secretario de Benedicto XVI, Georg Gänswein, relegado tras criticar públicamente al Papa.
Becciu, símbolo de la vieja guardia vaticana, fue uno de los hombres fuertes del Vaticano, y su caída resonó profundamente. Su insistencia en asistir al cónclave puede interpretarse como un intento de recuperar influencia o, al menos, exponer las fracturas internas de la Iglesia.
La crisis abre un debate sobre la legitimidad, la transparencia y el poder en los procesos eclesiásticos. Mientras la Iglesia se prepara para elegir a un nuevo Papa, el primer conflicto ya ha estallado. Y no será el único.