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Imagen: 67P (CC BY-SA IGO 3.0)

Una revisión de los datos tomados en el transcurso de la misión Rosetta de dos años muestra que el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko a veces tenía un aspecto rojizo, mientras que otras veces asumía un tono azulado. Suena extraño, pero los científicos han llegado a una explicación sensata que no involucra a extraterrestres con pistolas de pintura.

Una nueva investigación publicada en Nature muestra que el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko cambia de color según su ubicación orbital. El núcleo rocoso del cometa se volvió más azul cuando se acercó al Sol, pero luego se puso rojo cuando se alejó. Al mismo tiempo, el coma del cometa, la burbuja circundante de gas y polvo, realizó el truco opuesto, apareciendo rojo cerca del Sol y azul cuando está lejos.

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Los autores del nuevo estudio, dirigido por Gianrico Filacchione del INAF-IAPS, Instituto de Astrofísica Espacial y Planetología en Italia, han relacionado esta variabilidad espectral con la cantidad de hielo de agua en la superficie del cometa y en el área inmediatamente circundante.

La sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea tomó innumerables mediciones del cometa 67P durante el transcurso de la misión de dos años, que comenzó en julio de 2014 y finalizó a fines de septiembre de 2016. Entre los datos recopilados se encontraban cerca de 4.000 imágenes tomadas por las imágenes térmicas visibles e infrarrojas Instrumento del espectrómetro (VIRTIS), que reveló el comportamiento camaleónico del cometa.

El cometa 67P, cuya órbita elíptica lo lleva más allá de Júpiter y luego se acerca al Sol cada 6,4 años, todavía estaba lejos del Sol cuando Rosetta comenzó sus tareas. Las observaciones de ese período de tiempo inicial revelaron una superficie polvorienta con escasos rastros de hielo visible. Las imágenes tomadas por el instrumento VIRTIS revelaron un núcleo claramente rojizo.

Imagen: Proceso estacional (ESA)
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Sin embargo, el cometa se acercó al Sol y se aventuró más allá de la línea del sistema solar, un límite dentro del cual el hielo de agua expuesta se somete a un proceso químico llamado sublimación. Esto es cuando una sustancia pasa directamente de un sólido a un gas. Además, VIRTIS reveló un cometa visiblemente menos rojo, con nuevos toques de azul.

Los autores dicen que el hielo de agua sublimado desplazó los pequeños granos de polvo en la superficie del cometa, causando “la exposición de capas de hielo más prístinas y azuladas en la superficie”, como escribieron en el estudio. Según la investigación, en términos de lo que produce los colores, el rojo es de moléculas orgánicas ricas en carbono y el azul es de hielo de agua congelado que es rico en silicato de magnesio.

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Sin embargo, estos cambios de color se tornaron en coma. Cuando estaba fuera de la línea, el coma era azul, pero al acercarse al Sol, se puso rojo. La razón, dicen los autores, es que el hielo en los granos de polvo dentro del coma permaneció congelado cuando el cometa estaba lejos del Sol, de ahí el color azul. Pero cuando el hielo se sublimó, el proceso destacó los granos de polvo deshidratados, y muy rojos. Más allá de la línea, la situación se invirtió y el coma volvió a ponerse azul.

Es el círculo de la vida, en una especie de El Rey León, o un “ciclo de hielo de agua orbital” como lo describen los autores. El nuevo estudio muestra cómo el núcleo y el coma del cometa 67P evolucionan durante una órbita, y cómo este cometa y probablemente otros similares sufren cambios estacionales.

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Este tipo de observaciones solo podrían haber sido posibles con una sonda espacial. Lo único mejor sería una misión de retorno de muestra, que permitiría a los investigadores analizar de cerca parte de ese precioso polvo rico en carbono. Al estudiar estos compuestos orgánicos, los científicos podrían mejorar su comprensión del origen y cómo pueden haber contribuido a la vida en la Tierra.

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