Durante años se creyó que la formación de planetas dependía de una estrella central. Sin embargo, un estudio reciente liderado por la Universidad de St Andrews sugiere lo contrario. Gracias a observaciones sin precedentes del telescopio James Webb, los científicos han detectado indicios de que mundos solitarios, flotando libremente en el espacio, podrían engendrar sus propios sistemas planetarios, incluso sin el calor ni la luz de un sol.
Mundos jóvenes y solitarios
El equipo observó ocho planetas muy jóvenes, con masas entre cinco y diez veces la de Júpiter, que no orbitan ninguna estrella. Estos mundos, extremadamente tenues y emisores principalmente de radiación infrarroja, fueron detectados gracias a instrumentos de alta sensibilidad instalados en el telescopio espacial James Webb.
Se cree que se forman a partir del colapso de nubes de gas, como las estrellas, pero sin alcanzar la masa crítica para iniciar la fusión nuclear. En otros casos, podrían haberse originado como planetas normales y ser expulsados de sus sistemas de origen por interacciones gravitatorias.
Discos de polvo: la cuna de nuevos planetas
De los ocho planetas observados, seis presentan un exceso de emisión infrarroja, señal inequívoca de la presencia de discos de polvo cálido a su alrededor. Estos discos son el lugar donde, habitualmente, nacen los planetas.

El análisis reveló también granos de silicato en proceso de crecimiento y cristalización, considerados los primeros pasos hacia la formación de planetas rocosos. Hasta ahora, este fenómeno solo se había visto en estrellas y enanas marrones, nunca en objetos con masa planetaria.
Un proceso que podría durar millones de años
Investigaciones previas de la misma universidad ya habían demostrado que los discos alrededor de planetas errantes pueden persistir durante varios millones de años, tiempo suficiente para que surjan nuevos cuerpos.
Según el Dr. Aleks Scholz, líder del estudio: “Estos objetos podrían crear sistemas solares en miniatura, reducidos en masa y tamaño hasta cien veces respecto al nuestro”. La Dra. Belinda Damian añade: “Los ingredientes para formar planetas están incluso en mundos apenas mayores que Júpiter y sin estrella que los acompañe”.
Cambiando las reglas de la astrofísica
Este descubrimiento implica que la formación de planetas no es un privilegio exclusivo de las estrellas. Si se confirma la existencia de estos sistemas en miniatura, se abriría la puerta a escenarios completamente nuevos en la búsqueda de mundos habitables, incluyendo planetas que nacen y evolucionan en completa oscuridad.
Fuente: Meteored.