A unos 337 años luz de la Tierra, una pequeña estrella roja alberga un sistema planetario que acaba de ser confirmado por un equipo internacional liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Se trata de TOI-1752, un sistema formado por dos mundos que representan escenarios completamente distintos.
El planeta interior completa una vuelta alrededor de su estrella en menos de 24 horas y recibe tanta radiación que podría presentar una superficie parcialmente fundida. El segundo tarda casi 33 días y se encuentra mucho más lejos, dentro de lo que los astrónomos denominan zona habitable optimista.
Ambos habían sido identificados inicialmente como candidatos gracias al telescopio espacial TESS de la NASA, pero nuevas observaciones desde la Tierra han permitido descartar explicaciones alternativas y confirmar que realmente se trata de planetas.
Un año que dura menos de un día
El mundo más cercano a la estrella, denominado TOI-1752 b, tiene aproximadamente 1,69 veces el radio de la Tierra y tarda solo unas 22,4 horas en completar su órbita.
Su distancia extremadamente pequeña respecto de la estrella hace que reciba una enorme cantidad de energía. Los investigadores calculan una temperatura de equilibrio superior a los 1.000 grados Celsius, compatible con los llamados mundos de lava.
En este tipo de planetas, algunas regiones de la superficie podrían alcanzar temperaturas suficientes para mantener las rocas fundidas. Los materiales liberados por ese océano de magma podrían incluso contribuir a formar una atmósfera secundaria. Precisamente por estas características, TOI-1752 b también podría convertirse en un objetivo interesante para futuras observaciones atmosféricas.

Un segundo planeta situado en la zona habitable
Mucho más lejos se encuentra TOI-1752 c, con un radio equivalente a unas 2,29 Tierras y un período orbital de aproximadamente 32,7 días.
Por su tamaño se clasifica como un sub-Neptuno, una categoría de planetas más grandes que nuestro mundo pero menores que Neptuno y que no tiene equivalente directo dentro del sistema solar.
Lo más llamativo es su posición. El planeta se encuentra dentro de la llamada zona habitable optimista, una región alrededor de una estrella donde la cantidad de energía recibida podría permitir que existiese agua líquida bajo determinadas condiciones atmosféricas.
Sin embargo, estar allí no convierte automáticamente a TOI-1752 c en un planeta habitable. Todavía se desconoce cómo es su atmósfera, cuál es su composición exacta o incluso qué condiciones existen en su superficie.
Una enana roja facilita encontrar estos mundos
Los dos planetas orbitan una estrella enana roja de tipo M, más pequeña y fría que el Sol.
Estas estrellas son especialmente interesantes para la búsqueda de pequeños exoplanetas porque, cuando un planeta pasa frente a ellas desde nuestra perspectiva, bloquea proporcionalmente una mayor cantidad de luz.
Eso es justamente lo que observa TESS. El telescopio mide continuamente el brillo de miles de estrellas y busca pequeñas disminuciones periódicas que podrían revelar el paso de un planeta. Pero detectar una caída de brillo no basta para confirmar su existencia, ya que otros fenómenos astronómicos pueden producir señales similares.
Telescopios terrestres confirmaron el sistema
Para comprobar la naturaleza de TOI-1752, los investigadores combinaron los datos de TESS con observaciones multicolor realizadas desde distintos observatorios terrestres.
Entre los instrumentos utilizados estuvieron MuSCAT2, instalado en el Telescopio Carlos Sánchez del Observatorio del Teide, y MuSCAT3, ubicado en el telescopio Faulkes North del Observatorio Haleakala, en Hawái. El análisis permitió descartar escenarios alternativos, como sistemas estelares binarios eclipsantes o enanas marrones que pudieran estar imitando el tránsito de un planeta.
Los resultados, publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, confirman así a TOI-1752 como un nuevo sistema de dos planetas y dejan especialmente a su mundo exterior como un objetivo atractivo para estudiar en el futuro qué tipo de atmósferas pueden desarrollar los sub-Neptunos situados cerca de regiones potencialmente habitables.