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Ciencia

El continente escondido bajo el hielo. Ríos invisibles que podrían dictar el futuro del mar

La Antártida oculta un relieve de montañas, valles y ríos que fluyen bajo kilómetros de hielo. Estas arterias invisibles, apenas cartografiadas en veinte años de trabajo, podrían multiplicar el deshielo y alterar el equilibrio de los glaciares que hoy frenan el avance del océano.
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Lo que parecía un desierto blanco y uniforme esconde un continente secreto. Bajo el hielo antártico se oculta un relieve montañoso surcado por ríos que fluyen en direcciones insólitas, impulsados por la presión de millones de toneladas de hielo. Este hallazgo, fruto de veinte años de trabajo, podría reescribir nuestro futuro climático.

Montañas y ríos invisibles bajo el hielo

Como en la Era del Hielo: el mundo oculto bajo la Antártida empieza a revelar sus secretos
© Unsplash – Matt Palmer.

El glaciar Totten, al desprenderse en el océano, libera icebergs del tamaño de ciudades flotantes. Bajo ese escenario, investigadores trazaron con radar y mediciones de gravedad un mapa inesperado: cadenas montañosas, cañones y cientos de lagos subglaciares. El calor geotérmico y la fricción del hielo mantienen en movimiento un flujo mínimo de agua que, acumulada durante siglos, alimenta auténticos espejos líquidos bajo la capa helada.

Según la hidróloga Anna-Mireilla Hayden, estas corrientes no solo siguen la gravedad: la presión del hielo permite que el agua fluya cuesta arriba y recorra laderas invisibles, en un sistema que recuerda a un mundo invertido.

El largo proceso de cartografía

Como en la Era del Hielo: el mundo oculto bajo la Antártida empieza a revelar sus secretos
© NASA Earth Observatory / U.S. Geological Survey.

Localizar estos ríos fue un desafío titánico. Durante 11 años, el equipo combinó mapas del relieve subglacial con cálculos precisos del espesor del hielo. El resultado: la confirmación de que los glaciares más veloces de la Antártida cuentan con abundante agua lubricando su base. Ese contacto líquido con el terreno explica la rapidez con que se deslizan y el riesgo de que, al llegar al mar, provoquen un deshielo aún más acelerado.

Un futuro incierto para los océanos

Las simulaciones predicen que, hacia 2100, algunos de estos ríos subglaciares podrían multiplicar hasta por cinco su caudal. El efecto inmediato sería desestabilizar glaciares costeros clave, debilitando la barrera que hoy regula la subida del mar. Lejos de ser un simple hallazgo geológico, este “mundo oculto” bajo la Antártida se perfila como uno de los factores decisivos en la crisis climática que marcará el siglo XXI.

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