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Ciencia

Lo que ocultaba el hielo: El río subterráneo en la Antártida que cambia lo que creíamos del planeta

Un hallazgo inesperado bajo uno de los lugares más inaccesibles del mundo reescribe parte de lo que sabemos sobre el hielo antártico, el cambio climático y la vida extrema. Un río oculto, activo y habitado ha sido descubierto bajo un kilómetro de hielo, y sus implicaciones podrían ser globales.
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Lo que parecía una investigación más en el gélido sur del planeta terminó revelando un descubrimiento extraordinario. Bajo la capa de hielo de la Antártida, científicos encontraron algo que llevaba miles de años oculto: un río subterráneo activo y un ecosistema vivo. Este hallazgo no solo desafía nuestras teorías sobre el deshielo polar, sino que también reaviva preguntas sobre la capacidad de la vida para sobrevivir en condiciones extremas.

Un sistema fluvial oculto bajo el hielo antártico

Lo que ocultaba el hielo: el río subterráneo en la Antártida que cambia lo que creíamos del planeta
© Unsplash – Léo Paschoud.

La investigación tuvo lugar en la región de la Corriente de Hielo Kamb, al oeste del continente antártico. El equipo perforó casi 500 metros de hielo sólido en la plataforma de Ross, una de las más grandes del mundo, para explorar lo que yacía debajo. Lo que hallaron superó todas las expectativas: un espacio amplio, oscuro, con corrientes lentas, pero en movimiento constante.

Se trataba de un sistema fluvial subglacial alimentado por lagos ocultos que drenan su contenido de forma intermitente. Lejos de ser una masa de agua congelada e inerte, este río oculto erosiona la base del hielo, debilitándolo desde abajo y acelerando su desplazamiento hacia el mar. El impacto directo de esta dinámica es el aumento del nivel del océano, un fenómeno que podría intensificarse más rápido de lo que se pensaba.

Un ecosistema escondido desde hace milenios

Lo que ocultaba el hielo: el río subterráneo en la Antártida que cambia lo que creíamos del planeta
© Unsplash – Tomáš Malík.

Pero lo que más sorprendió al equipo no fue solo el agua en movimiento, sino lo que flotaba en ella. A cientos de kilómetros del océano abierto, y bajo más de un kilómetro de hielo, pequeños crustáceos vivos se desplazaban en la oscuridad. El hallazgo confirma que pueden existir ecosistemas autosuficientes completamente aislados de la superficie durante milenios.

Este tipo de vida extremófila no solo es fascinante desde el punto de vista biológico: también abre nuevas preguntas sobre la posibilidad de vida en condiciones similares fuera de la Tierra, como en los océanos subterráneos de Europa o Encélado, lunas heladas de Júpiter y Saturno.

Un cambio de paradigma con impacto global

La existencia de un río activo bajo la Antártida obliga a revisar cómo entendemos el comportamiento del hielo y sus posibles efectos en el clima global. Este sistema subglacial no solo transporta agua, sino que también moldea el continente desde abajo, afectando su estabilidad y acelerando procesos de deshielo.

Los científicos ya planean una segunda fase de exploración con sensores permanentes para monitorear en tiempo real los cambios que ocurren bajo la superficie helada. Lo que parecía un fenómeno geológico estático, ahora se revela como una red dinámica de agua y vida, clave para comprender el futuro del planeta.

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