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Ciencia

El descubrimiento petrolero que transformó a Guyana empezó a 1.500 metros bajo el agua: así es la tecnología de perforación ultraprofunda que lo hizo posible

A 190 kilómetros de la costa, y con casi dos kilómetros de océano por encima, un buque de perforación encontró en 2015 más de 90 metros de roca cargada de petróleo. Lo que siguió fue una de las historias de ingeniería offshore más rápidas de la industria: de un solo pozo exploratorio a una infraestructura submarina capaz de bombear más de 650.000 barriles por día
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En mayo de 2015, el pozo exploratorio Liza-1, perforado por el buque de perforación Deepwater Champion en el bloque Stabroek, frente a la costa de Guyana, encontró más de 90 metros de roca arenisca cargada de petróleo, a una profundidad de agua de aproximadamente 1.500 metros. Según describe ExxonMobil, operadora del bloque, ese hallazgo inicial se transformó, en apenas siete años, en la recuperación estimada de casi 11.000 millones de barriles equivalentes de petróleo repartidos en más de una decena de yacimientos adicionales, entre ellos Payara, Yellowtail, Uaru y Hammerhead.

Qué es un FPSO y por qué es la pieza clave de todo el sistema

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© By Ciacho5 – Own work, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8434888

El corazón de la operación son los FPSO, siglas en inglés de unidades flotantes de producción, almacenamiento y descarga: barcos gigantes ubicados directamente sobre el yacimiento, conectados al lecho marino mediante redes de tuberías flexibles conocidas como umbilicales, risers y líneas de flujo, que en el caso del primer desarrollo (Liza Fase 1) van de 3,6 a 6,6 kilómetros de longitud.

Ese primer FPSO, el Liza Destiny, entró en producción en diciembre de 2019 con capacidad para procesar 120.000 barriles diarios, apoyado en 17 pozos submarinos agrupados en cuatro centros de perforación, entre productores e inyectores de agua y gas. El segundo FPSO, Liza Unity, sumó otros 220.000 barriles diarios de capacidad al arrancar en 2022, y desde entonces se sumaron unidades adicionales para sostener el ritmo de crecimiento del bloque.

Los buques capaces de perforar a más de 3.600 metros de profundidad

La exploración y perforación en el bloque estuvo a cargo de una flota de buques de perforación ultraprofunda operados por Noble Drilling, entre ellos el Noble Bob Douglas, el Noble Tom Madden, el Noble Sam Croft y el Noble Don Taylor, todos de diseño Gusto P-1000, capaces de operar en profundidades de agua de hasta 3.650 metros. Estos buques cuentan con sistemas avanzados de posicionamiento dinámico y control submarino que les permiten mantenerse estables sobre el punto exacto de perforación sin necesidad de anclarse al fondo marino.

Pozos posteriores del bloque, como Uaru o Seabob, se perforaron en profundidades de entre 1.240 y casi 1.930 metros, confirmando que buena parte del yacimiento se ubica en la frontera entre lo que la industria clasifica como aguas profundas y ultraprofundas.

De un pozo a 11.000 millones de barriles: la escalada del bloque

Desde el hallazgo inicial de Liza-1, ExxonMobil y sus socios Hess y CNOOC realizaron más de una veintena de descubrimientos adicionales dentro de las 26.800 kilómetros cuadrados del bloque Stabroek. En septiembre de 2025, la empresa anunció la decisión final de inversión para el desarrollo Hammerhead, que sumará hasta 150.000 barriles diarios adicionales a través de 18 pozos de producción e inyección, llevando la inversión total acumulada en el bloque a más de 60.000 millones de dólares.

Por qué esta tecnología convirtió a Guyana en un caso único

La combinación de grandes volúmenes de recursos, alta productividad por pozo, con algunos llegando a producir hasta 15.000 barriles diarios individualmente, y profundidades de agua relativamente moderadas para estándares de aguas ultraprofundas, hace que la economía del bloque Stabroek resulte excepcional dentro de la industria petrolera mundial. El ritmo de desarrollo, sin embargo, sigue estando limitado por los tiempos de construcción de cada FPSO, que rondan entre cuatro y cinco años desde el contrato hasta el primer barril de petróleo, además de la creciente complejidad de la infraestructura submarina necesaria para sostener el crecimiento proyectado del país en los próximos años.

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