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Ciencia

Los perros gigantes viven unos tres años menos: la selección humana podría estar detrás de su envejecimiento acelerado

Un estudio con datos veterinarios de más de 2,2 millones de perros encontró que las razas gigantes alcanzan una mediana de apenas 8,9 años, frente a los 12 años registrados previamente en la población canina general. Su rápido crecimiento y una posible menor protección evolutiva frente al cáncer ofrecen algunas pistas.
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Un San Bernardo puede pesar más de 70 kilos. Un mastín puede superar incluso esa cifra. Son dimensiones extraordinarias para una especie cuyo tamaño corporal ha sido transformado radicalmente por miles de años de selección humana.

Pero hacerse tan grande parece tener un precio.

Un nuevo estudio del programa VetCompass del Royal Veterinary College (RVC) analizó una población de 2.250.417 perros atendidos en clínicas británicas y encontró 28.345 pertenecientes a 29 razas consideradas gigantes. Su conclusión es contundente: estos animales presentan más problemas de salud y mueren considerablemente antes que la población canina general.

Los perros gigantes pierden aproximadamente una cuarta parte de su vida

Los investigadores revisaron en detalle las historias clínicas de 4.316 perros gigantes y analizaron los datos de mortalidad de 1.068 ejemplares.

La mediana de edad al morir fue de 8,94 años. Un estudio anterior de VetCompass había situado esa cifra alrededor de los 12 años para los perros en general. Eso representa una reducción aproximada del 25%.

También aparecieron diferencias entre sexos: las hembras alcanzaron una mediana de 9,31 años y los machos, 8,49.

Entre las distintas razas estudiadas, las edades al morir variaron enormemente. El valor más bajo apareció en el mastín tibetano, con 4,77 años, mientras que el terrier ruso negro alcanzó 12,7. Estas cifras proceden de las muertes registradas en la muestra y no deben interpretarse automáticamente como la esperanza de vida universal de cada raza.

Los perros gigantes viven unos tres años menos: la selección humana podría estar detrás de su envejecimiento acelerado
© Magnific

Ser enorme también aumenta algunos problemas de salud

Durante 2019, el 73,8% de los perros gigantes tuvo al menos un trastorno registrado, frente al 65,8% observado en una investigación anterior sobre perros de todos los tamaños realizada con métodos similares.

Los problemas agrupados más frecuentes fueron los dermatológicos, presentes en el 15,9%; los musculoesqueléticos, en el 13,5%; y los relacionados con los oídos, en el 12%.

El tamaño corporal también está relacionado con determinadas enfermedades concretas. Otra investigación de VetCompass encontró, por ejemplo, un riesgo especialmente elevado de osteosarcoma —un agresivo cáncer de huesos— en razas gigantes. El Scottish Deerhound presentó un riesgo 118 veces superior al de los perros mestizos estudiados, mientras que el gran danés mostró un riesgo 34 veces mayor.

El enorme crecimiento podría acelerar el envejecimiento

Aquí aparece una paradoja biológica. Entre especies distintas, los mamíferos grandes suelen vivir más: un elefante supera ampliamente la longevidad de un ratón.

Dentro de los perros sucede justo lo contrario.

Una investigación publicada en The American Naturalist encontró que el tamaño corporal está asociado con una mayor velocidad de envejecimiento. Las razas grandes no necesariamente comienzan a envejecer mucho antes: una vez alcanzada la edad adulta, su mortalidad aumenta con mayor rapidez.

Una posible explicación está en cómo los humanos creamos esos cuerpos gigantes. Muchas razas modernas alcanzaron dimensiones extremas mediante selección artificial y un crecimiento extraordinariamente rápido durante sus primeros meses de vida. El organismo debe producir muchas más células en muy poco tiempo y mantener después una masa corporal enorme.

Los perros gigantes viven unos tres años menos: la selección humana podría estar detrás de su envejecimiento acelerado
© Magnific

El cáncer podría esconder otra parte de la respuesta

Jack da Silva, investigador de la Universidad de Adelaida, ha planteado una hipótesis todavía más interesante.

Los animales grandes necesitan mecanismos especialmente potentes para impedir que alguna de sus numerosas células se convierta en cancerosa. Elefantes y ballenas tuvieron millones de años para desarrollar estas defensas.

Muchas razas de perros gigantes, en cambio, fueron creadas en apenas unos cientos de años.

Da Silva propone que el aumento de tamaño producido por la selección artificial ocurrió mucho más deprisa que la evolución de mecanismos adicionales de supresión del cáncer. Es lo que denomina “retraso adaptativo”.

Un nuevo análisis publicado en 2026 encontró resultados compatibles con esa idea: las razas consideradas antiguas tendían a vivir más que razas modernas del mismo tamaño. Sin embargo, los propios autores reconocen que todavía faltan suficientes datos sobre mortalidad por cáncer para demostrar definitivamente el mecanismo.

El nuevo trabajo del RVC no implica que tener un perro gigante condene automáticamente al animal a una vida corta o enferma. Genética, alimentación, peso, ejercicio y atención veterinaria siguen influyendo enormemente.

Lo que sí pone sobre la mesa es una cuestión más incómoda: al seleccionar perros cada vez más grandes porque nos resultan impresionantes, los humanos podríamos haber empujado sus cuerpos más rápido de lo que su biología ha podido adaptarse.

 

 

Fuente: Ok Diario.

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