El pasado mes de febrero, la catarata más alta de Ecuador desapareció. Donde antes había un espectacular salto de agua de 150 metros, ahora solo hay una pared de piedra húmeda que nos recuerda hasta qué punto los paisajes más espectaculares de la naturaleza son frágiles.

Las últimas fotografías aéreas tomadas en marzo por la NASA mediante el Operational Land Imager (OLI) del satélite Landsat 8 confirman lo que el Gobierno de Ecuador ya comprobó desde el suelo. El daño es irreversible y la Cascada de San Rafael no volverá. Su desaparición se debe a un desafortunado proceso de hundimiento. Parte del terreno bajo el cauce del Río Coca colapsó en el tramo anterior a la cascada, generando un gigantesco embudo que se tragó el río y secó la catarata.
El dia de hoy domingo 02 de febrero de 2020 quedará grabada en la memoria de los turistas nacionales y extranjeros que nuestra #CascadaSanRafael colapsó. La cascada era considerada la más grande del #Ecuador pic.twitter.com/XR5P5QLGSs
— Guido Calderón 🇪🇨 (@GuidoCalderonEC) February 3, 2020
No faltan los que atribuyen el derrumbe a la construcción de una planta hidroeléctrica en esa zona del río Coca. A día de hoy y sin más estudios geológicos es imposible determinar si el extenso túnel que estaban construyendo para ese proyecto precipitó el colapso del cauce o ha sido un proceso enteramente natural.
Sea como fuere, el agua fluye ahora en tres corrientes principales que siguen alimentando el cauce río abajo. Los geólogos prevén que la erosión del agua en estos nuevos torrentes cambiará por completo el aspecto y la topografía del valle en ese punto. De hecho no se descarta que haya más derrumbes. La catarata era una popular atracción turística en Ecuador que recibía miles de visitantes cada año. En 2019 fueron más de 30.000. [NASA Earth Observatory vía IFL Science]