Cuando el B-25 impactó con el edificio Betty se encontraba en un ascensor con las puertas abiertas una planta más arriba, en el piso 80. El impacto produjo que la mujer fuera lanzada violentamente del ascensor sufriendo quemaduras graves junto a fracturas en varias zonas. Según ella misma relató después:

Acababa de empezar mi jornada y estaba en el piso 80, después de un ruido tremendo sentí como si una enorme maquinaria, un gran bloque de algo se empotrara sobre el ascensor.

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Cuando llegaron los primeros auxilios no había tiempo que perder y deciden bajarla junto a otra compañera herida a través del mismo ascensor, aparentemente en buen estado. Y es aquí donde surge el segundo motor del avión de Williams. Este se había montado en un hueco del ascensor y había cortado parte de los cables.

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Por tanto los cables que quedaban estaban debilitados y a punto de romperse sin que nadie se diese cuenta. Betty y la compañera, una vez dentro, presionan el botón y las puertas se cierran. Justo en ese momento los cables restantes se desprenden y el ascensor se precipita con ambas en su interior.

Cuando el ascensor desciende en caída libre todos dan por muertas a ambas. Sorpresa, porque cuando los bomberos consiguen abrir el mismo las encuentran vivas. ¿Cómo? La investigación oficial argumentó que un cúmulo de casualidades lograron el milagro. Al parecer, el sistema hidráulico de frenado de emergencia había ralentizado el cubículo ligeramente. Además, se había creado una especie de colchón a través del cúmulo de cientos de metros de cables rotos enrollados que se habían desprendido tras el accidente, acumulándose en la parte inferior del eje. También se argumenta que es probable que la propia compresión de aire podría haber ayudado a frenar la caída.

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Por desgracia la compañera de Betty Lou murió poco después a causa de las heridas. Betty en cambio se convirtió en una mujer cuyo récord Guiness sigue vigente. Se trata de la persona que ha sobrevivido a la caída más grande registrada desde un ascensor, de unos 300 metros.

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Ese día murieron en total 14 hombres y mujeres en el accidente y 26 resultaron heridas. Uno de ellos fue el propio Teniente Coronel William Smith y sus dos tripulantes (a quienes no encontraron hasta dos días después). Otros 9 trabajadores de las oficinas fallecieron por el fuego junto a la mujer en el ascensor. Joe Fontana, el hombre en llamas que relataba Catalina, finalmente se las arregló para salir con vida, aunque moriría días después en el hospital debido a las quemaduras.

El impacto dejó un agujero enorme en la cara norte del Empire State. La investigación posterior demostró que la integridad estructural del edificio no se vio comprometida por el accidente, aunque el coste de reparación de los daños superó el millón de dólares de la época.

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En cuanto a Betty Lou, la mujer que superó una caída libre en el interior de un ascensor desde más allá del piso 70, se convirtió en toda una heroína. No sólo eso. A los cinco meses y cuando aún no estaba recuperada del todo de las heridas, regresó al ascensor ya arreglado y en su interior subió hasta la planta 80.


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