A casi 6.000 millones de kilómetros del Sol, Plutón vuelve a convertirse en protagonista del misterio cósmico. Lo que parecía un planeta enano relegado ahora sorprende a la ciencia con una atmósfera que no se comporta como ninguna otra. Gracias al telescopio espacial James Webb, los científicos han descubierto un mecanismo de enfriamiento totalmente inédito en el vecindario solar.
Una atmósfera gobernada por bruma y no por gases

Durante décadas, los científicos creyeron que el calor en los planetas se regulaba a través de gases atmosféricos. Sin embargo, en Plutón el equilibrio térmico no depende del nitrógeno, metano o monóxido de carbono presentes, sino de partículas de bruma que flotan en suspensión. Estas partículas, invisibles a simple vista, absorben, irradian y redistribuyen el calor de forma eficiente, desafiando los modelos atmosféricos clásicos.
El equipo internacional que lideró el estudio, con el investigador Xi Zhang al frente, confirmó esta teoría gracias al espectrómetro MIRI del JWST. En mayo de 2023, el instrumento captó emisiones térmicas en rangos infrarrojos que coincidían con las predicciones realizadas años antes por Zhang. Así, la hipótesis que fue vista con escepticismo en 2017 quedó verificada con datos sólidos.
Una danza cósmica con Caronte y pistas sobre la Tierra primitiva
La atmósfera de Plutón no solo regula su temperatura de manera singular, también interactúa con su luna principal, Caronte. Parte del material atmosférico es atrapado por la gravedad del satélite y forma manchas rojizas en sus polos. Este “intercambio aéreo” entre dos cuerpos celestes es inédito en el Sistema Solar.
Más aún, los científicos creen que esta dinámica podría parecerse a la química de la Tierra antes de la Gran Oxidación. Plutón podría estar ofreciendo una ventana al pasado más remoto de nuestro planeta, cuando la vida comenzaba a emerger en una atmósfera sin oxígeno, dominada por nitrógeno y moléculas orgánicas simples.
Zhang lo resume con claridad: “Plutón nos está mostrando lo que una atmósfera puede llegar a ser. Y al hacerlo, también nos ayuda a comprender de dónde venimos.”