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Ciencia

El extraño pez prehistórico que apareció en el Río de la Plata y todavía desconcierta a los científicos

Una captura inesperada volvió a poner bajo la lupa a un pez con millones de años de historia que podría estar llegando a aguas donde nadie esperaba encontrarlo.
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Hay animales que parecen pertenecer a otra época. Tienen una apariencia extraña, una historia evolutiva que se remonta a millones de años y, en algunos casos, sobreviven prácticamente sin cambios. Uno de ellos comenzó a llamar la atención de los investigadores argentinos por un motivo inesperado: apareció en las aguas del Río de la Plata. Lo que al principio parecía una captura aislada terminó abriendo una pregunta mucho más interesante: ¿qué hace allí y de dónde está llegando?

Una captura que volvió a encender las alarmas

El hallazgo de un nuevo ejemplar volvió a poner en circulación una convocatoria que los investigadores habían realizado dos años atrás. Desde el Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA), dependiente del CONICET, la Universidad Nacional de La Plata y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, solicitan a los pescadores de la zona que donen cualquier esturión que capturen.

La razón es sencilla, pero importante: se trata de una especie exótica que no pertenece originalmente al ecosistema del Río de la Plata y cuya presencia podría tener consecuencias que todavía no se conocen por completo.

La historia comenzó en 2024. Un pescador capturó un esturión en Punta Lara y decidió entregarlo a los investigadores del ILPLA. Aquella muestra permitió realizar distintos análisis y, poco después, aparecieron otros tres ejemplares durante el mismo año.

Después, el rastro desapareció.

Durante casi dos años no se registraron nuevas capturas de las que se tuviera conocimiento. Hasta que otro ejemplar volvió a aparecer y reactivó el interés científico. Para los investigadores, cada animal puede aportar información difícil de obtener de otra manera, especialmente porque las apariciones son poco frecuentes.

Tomás Maiztegui, investigador del CONICET en el ILPLA, destacó que las capturas realizadas hasta ahora permitieron obtener datos relevantes y pidió a los pescadores deportivos que acerquen los ejemplares encontrados. Incluso un único pez puede ayudar a comprender qué está ocurriendo debajo de la superficie.

La cuestión es que todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que estos peces hayan conseguido establecerse en el Río de la Plata.

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Un pez de aspecto prehistórico que no parece estar cómodo

Los primeros registros de esturiones en la región se remontan a 1999. Desde entonces, las apariciones fueron esporádicas y nunca llegaron a convertirse en una presencia habitual. Esa irregularidad es precisamente uno de los aspectos que más interesa a los científicos.

Los ejemplares estudiados durante 2024 ofrecieron una pista llamativa. Sus tubos digestivos estaban prácticamente vacíos y los animales mostraban signos de desnutrición. Además, se trataba de individuos inmaduros y con un estado general de salud deficiente.

Estos datos apuntan a una posibilidad: que los esturiones no estén logrando adaptarse correctamente a las condiciones del ecosistema local. En otras palabras, pueden llegar a las aguas del Río de la Plata, pero eso no significa necesariamente que puedan sobrevivir allí durante mucho tiempo, reproducirse y formar una población estable.

Sin embargo, los investigadores mantienen la cautela. La ausencia de una población consolidada hasta ahora no garantiza que la situación no pueda cambiar en el futuro.

Las variedades identificadas en la región corresponden a Huso baerii y Huso gueldenstaedtii. En condiciones normales, estos peces pueden alcanzar aproximadamente un metro de longitud cuando llegan a la madurez sexual. Los ejemplares encontrados en el Río de la Plata, en cambio, fueron considerablemente más pequeños: la mayoría tenía entre 50 y 60 centímetros.

Y ahí aparece otra pieza del misterio.

La principal hipótesis de los especialistas es que algunos ejemplares podrían escapar de estaciones de cría ubicadas en el Río Uruguay. Desde allí, los peces tendrían la posibilidad de desplazarse hacia otros ambientes acuáticos y terminar alcanzando el Río de la Plata.

Una especie de 200 millones de años que llegó hasta el presente

El esturión no es un pez cualquiera. Su linaje se remonta aproximadamente 200 millones de años, lo que significa que apareció en el planeta mucho antes que los seres humanos y atravesó enormes transformaciones ambientales durante su evolución.

Su aspecto contribuye a esa impresión de estar frente a un animal salido de otra época. Conserva características morfológicas muy antiguas y pertenece a uno de los grupos de peces más singulares que todavía existen.

Pero su importancia va más allá de su apariencia.

Los esturiones tienen un enorme valor económico porque sus huevos son utilizados para producir caviar. Al mismo tiempo, muchas de sus especies se encuentran amenazadas y algunas están en peligro de extinción debido, entre otros factores, a la explotación, la pérdida de hábitat y las alteraciones de los ecosistemas acuáticos.

Por eso, encontrar ejemplares fuera de sus áreas habituales genera interés por partida doble. Los científicos necesitan determinar si se trata simplemente de individuos aislados que llegan accidentalmente a estas aguas o si existe alguna posibilidad de que, con el tiempo, puedan adaptarse.

Por ahora, cada captura funciona como una pequeña pieza de un rompecabezas mucho mayor. El estado físico de los peces encontrados sugiere que no estarían atravesando una adaptación exitosa, pero la falta de registros frecuentes también dificulta obtener conclusiones definitivas.

Mientras tanto, el pedido del ILPLA continúa vigente: si un pescador encuentra un esturión en el Río de la Plata, entregarlo para su estudio puede ayudar a responder una pregunta que todavía permanece abierta. El pez parece estar allí, pero los científicos aún intentan descubrir por qué.

 

[Fuente: El Cronista]

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