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Ciencia

El hallazgo que cambia cómo se previene el ACV sin síntomas previos

Un estrechamiento en las arterias del cuello puede pasar desapercibido durante años, pero sus consecuencias pueden ser graves. Un gran estudio internacional analizó qué estrategia preventiva ofrece mejores resultados y sus conclusiones están redefiniendo cómo médicos y pacientes enfrentan este riesgo oculto.
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No todos los problemas graves dan señales claras. En muchos casos, las arterias que llevan sangre al cerebro se estrechan lentamente sin provocar síntomas inmediatos. Durante décadas, la medicina debatió cuál era la mejor forma de actuar antes de que ocurra un accidente cerebrovascular. Ahora, una investigación de gran escala aporta nuevas pistas y obliga a replantear decisiones clave en la prevención del ACV.

Cuando las arterias del cuello se convierten en una amenaza

La estenosis carotídea es una afección provocada por la acumulación de placa en las arterias carótidas, responsables de llevar sangre rica en oxígeno al cerebro. El principal peligro aparece cuando un fragmento de esa placa se desprende y bloquea el flujo sanguíneo, desencadenando un accidente cerebrovascular.

Durante años, abrir estas arterias mediante cirugía o con procedimientos mínimamente invasivos fue una práctica común, incluso en personas que no presentaban síntomas. Sin embargo, los avances en medicación y en el control de factores de riesgo encendieron una pregunta clave: ¿siguen siendo necesarios estos procedimientos en pacientes asintomáticos?

El estudio que puso a prueba las estrategias actuales

Para responder a esa duda, un equipo internacional coordinado por investigadores de Mayo Clinic y financiado por los Institutos Nacionales de Salud llevó adelante el mayor ensayo clínico realizado hasta ahora sobre esta condición.

El estudio, conocido como CREST-2, comparó distintos enfoques terapéuticos en más de 2.400 adultos con un estrechamiento grave de la arteria carótida —(igual o superior al 70%) que no habían sufrido un ACV ni un ataque isquémico transitorio reciente. La investigación se desarrolló en 155 centros médicos de cinco países y fue publicada en The New England Journal of Medicine.

Dos procedimientos, un mismo objetivo

El programa CREST-2 se dividió en dos ensayos paralelos. En uno, los participantes recibieron colocación de stent carotídeo combinada con terapia médica intensiva, o bien solo terapia médica. En el otro, se comparó la endarterectomía carotídea (la cirugía tradicional) más tratamiento médico frente al tratamiento médico aislado.

En todos los casos, la terapia médica fue exhaustiva. Incluyó control estricto de la presión arterial, del colesterol LDL y de la diabetes, además de asesoramiento para abandonar el tabaco y adoptar hábitos más saludables. El objetivo era reducir al máximo los factores que aumentan el riesgo de ACV.

Resultados que marcan una diferencia

Los investigadores analizaron la aparición de accidentes cerebrovasculares y fallecimientos en las semanas posteriores a los procedimientos, así como el riesgo de ACV a lo largo de cuatro años en el lado del cuerpo irrigado por la arteria afectada.

Los datos fueron claros en uno de los grupos. En el ensayo que combinó stent y terapia médica intensiva, el riesgo de ACV se redujo de forma significativa: solo el 2,8% de los pacientes sufrió un accidente cerebrovascular en cuatro años, frente al 6% de quienes recibieron únicamente tratamiento médico. En términos prácticos, el riesgo se redujo aproximadamente a la mitad.

En cambio, en el grupo que recibió cirugía tradicional, la diferencia frente a la terapia médica aislada no fue estadísticamente significativa. Aunque las tasas de ACV fueron algo menores con la cirugía, el beneficio no alcanzó el mismo peso que el observado con el stent. En ambos procedimientos, las complicaciones graves fueron poco frecuentes.

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©Pavel Danilyuk – Pexels

Un enfoque más personalizado para prevenir el ACV

Para los especialistas, estos resultados no implican una solución única para todos. Según los autores del estudio, la clave está en la personalización del tratamiento. Algunos pacientes, especialmente aquellos con un estrechamiento más avanzado o con placas que parecen inestables, podrían beneficiarse de la colocación de un stent como medida preventiva adicional.

En otros casos, un tratamiento médico intensivo bien controlado puede ser suficiente para mantener el riesgo bajo control. El seguimiento cercano y la atención coordinada demostraron ser fundamentales para lograr mejoras sostenidas en la presión arterial y en los niveles de colesterol.

Lo que viene después de este hallazgo

El equipo de investigación continuará monitoreando a los participantes para evaluar los resultados a más largo plazo. Además, se están explorando nuevas herramientas de diagnóstico por imágenes que permitan identificar con mayor precisión qué pacientes se benefician más de cada estrategia.

Más allá de los números, el estudio deja un mensaje central: la prevención del ACV en personas sin síntomas ya no se basa solo en intervenir o no intervenir, sino en elegir la estrategia correcta para cada perfil. En un terreno donde las decisiones suelen tomarse antes de que ocurra la emergencia, contar con evidencia sólida puede marcar la diferencia entre el riesgo latente y la protección efectiva.

 

[Fuente: Infobae]

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