Uno de los países más golpeados por la escasez energética, ha recibido una noticia que podría marcar un punto de inflexión. En tan solo seis semanas, ha anunciado cuatro descubrimientos consecutivos de petróleo y gas en un mismo punto geológico. Aunque los volúmenes son limitados, el contexto los vuelve fundamentales. Este artículo explora los motivos detrás del entusiasmo nacional.
Primeros hallazgos: Esperanza en medio del desierto

En la región de Waziristán, bajo un terreno árido y cargado de historia, han surgido señales alentadoras. Allí, el yacimiento de Hangu se ha convertido en el foco de una serie de descubrimientos energéticos que Pakistán celebra con entusiasmo. A pesar de que las cantidades extraídas son modestas, su importancia es estratégica: el país apenas produce una mínima parte del petróleo que consume.
La primera perforación, realizada en febrero de 2025, reveló una producción de gas y crudo casi simbólica. Pero las siguientes exploraciones arrojaron cifras mayores. El tercer hallazgo, por ejemplo, reportó un caudal de gas importante y más de 120 barriles diarios de petróleo condensado, según Mari Petroleum Company Limited (MPCL). Estos resultados han avivado el optimismo en un país que importa más de medio millón de barriles al día.
El potencial del yacimiento de Hangu: Una apuesta de futuro

Lo que hace especial al yacimiento de Hangu no es su volumen inmediato, sino su consistencia. Cuatro descubrimientos seguidos sugieren que la formación podría esconder más recursos aún sin cuantificar. Las empresas involucradas ya planean nuevas perforaciones y pruebas para evaluar la capacidad total de producción.
Además, la región ha ofrecido otros frutos: un nuevo pozo en la provincia de Sindh (Shawal-1) produjo más de mil barriles de petróleo diarios, acompañados de millones de pies cúbicos de gas. Este descubrimiento ha sido celebrado como un hito técnico por los responsables de MPCL, quienes destacan la combinación de experiencia y tecnología como claves del éxito.
Una estrategia energética que busca cortar la dependencia

Pakistán produce unos 60.000 barriles de crudo al día, frente a un consumo de 550.000. Esta diferencia obliga al país a importar grandes volúmenes de combustible en condiciones desfavorables, lo que ha generado desequilibrios en su balanza comercial y debilitado sus reservas internacionales. La situación ha derivado en apagones constantes y precios elevados del gas natural licuado.
El Banco Asiático de Desarrollo ya advirtió que la falta de energía redujo el PIB paquistaní entre un 2 y un 3% en 2013. Por ello, incrementar la producción local, aunque sea de forma modesta, representa un alivio económico considerable. MPCL y otras compañías del sector están centradas en intensificar las exploraciones para frenar el declive de la producción nacional de hidrocarburos.
Un paso pequeño con implicaciones grandes
Pakistán no está en camino de convertirse en una potencia petrolera. Sin embargo, cada pozo descubierto significa menos dependencia, menos gasto en importaciones y un paso más hacia la estabilidad energética. La clave estará en consolidar los hallazgos del yacimiento de Hangu con infraestructura, transporte y refinación.
Mientras el país busca superar una red eléctrica frágil y una demanda creciente, estos pequeños avances podrían tener un impacto importante en el futuro energético de Pakistán. Por ahora, el yacimiento de Hangu representa más que un hallazgo geológico: es un símbolo de resiliencia en medio de la escasez.