Foto: AP

Sea lo que sea lo que caus√≥ las dolencias a 21 trabajadores de la embajada de Estados Unidos en Cuba, no pudo ser ning√ļn arma s√≥nica. Esa es la conclusi√≥n a la que ha llegado un equipo de m√©dicos encargado precisamente de examinar a los afectados en este extra√Īo caso.

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El informe, publicado en la revista de la Asociaci√≥n M√©dica Americana reconoce los s√≠ntomas sufridos por los 21 trabajadores (mareos, v√©rtigo y p√©rdida de audici√≥n) encajan con los que podr√≠a producir un trauma con da√Īo cerebral. El problema es que no hay rastro alguno de ese trauma, por lo que es preciso descartar, al menos, el uso de alg√ļn artefacto basado en el sonido.

Douglas Smith, director de la unidad de da√Īo cerebral en la Universidad de Pennsylvania y uno de los autores del estudio insiste en que no hay ninguna manera conocida por la ciencia en la que el sonido pueda provocar esos s√≠ntomas. Despu√©s de analizar los 21 pacientes (y otros 80 que tambi√©n han trabajado en la embajada) ha constatado que tres sufren p√©rdidas de o√≠do. El resto sufre dolores de cabeza, dificultad para concentrarse o para conciliar el sue√Īo. Parecen s√≠ntomas leves, pero solo siete de los 21 afectados han podido recuperar su vida normal y volver a trabajar. El resto sigue de baja.

Smith ha descartado también la posibilidad de un agente biológico o de un ataque de histeria en masa. Sea lo que sea lo que los trabajadores de la embajada sufrieron, es real, aunque por el momento haya que descartar el uso de sofisticadas armas sónicas de las que ni el FBI ha podido encontrar indicios.

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Otros investigadores no se muestran tan proclives a descartar la histeria en masa como factor que ayud√≥ al desarrollo de los s√≠ntomas. Sea como sea, todos se muestran de acuerdo en que hay que seguir investigando en lo que cada vez es m√°s un incidente de salud p√ļblica y menos un extravagante caso de espionaje. [v√≠a The Verge]