Imagen: Cambridge University Press

Pocas veces una pieza de excremento de un animal contiene tanta historia para la ciencia. Y es que una pila de heces prehistórica de puma albergaba el ADN del parásito más antiguo registrado hasta la fecha. Dicho de otra forma, la caca abre un nuevo espacio para comprensión de la historia paleobiológica de los ecosistemas prehistóricos en la Tierra.

Al parecer, un equipo de arque√≥logos y bi√≥logos encontr√≥ a los coprolitos (heces fosilizadas) en Pe√Īas de las Trampas, un refugio de rocas arqueol√≥gicas en el sur de la Puna Andina de Argentina. El √°rea fue el hogar de algunos de los primeros humanos y la megafauna ahora extinta que los pumas habr√≠an aprovechado.

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Como explican en su trabajo publicado en Parasitology, extrajeron el ADN de las heces y los huevos para la identificaci√≥n molecular, confirmando que la caca era de un Puma concolor y que los huevos eran de Toxascaris leonina, un gusano redondo que infecta el tracto gastrointestinal. La dataci√≥n por radiocarbono sugiere que los gusanos tienen hasta 17.000 a√Īos.

Imagen: El excremento analizado (Cambridge University Press)

Dicho de otra forma, se trata del par√°sito molecular m√°s antiguo jam√°s registrado y respalda la presencia del par√°sito en Am√©rica desde el Pleistoceno. Seg√ļn ha explicado Romina Petrigh, autora principal del estudio:

Si bien hemos encontrado evidencia de par√°sitos en los coprolitos antes, esos restos fueron mucho m√°s recientes, datan de unos pocos miles de a√Īos. El √ļltimo hallazgo muestra que estos gusanos redondos estaban infectando la fauna de Sudam√©rica antes de la llegada de los primeros humanos en el √°rea hace unos 11.000 a√Īos.¬†

Es dif√≠cil recuperar el ADN de una edad tan avanzada, ya que generalmente sufre da√Īos con el tiempo. Nuestras condiciones de trabajo tuvieron que ser extremadamente controladas para evitar la contaminaci√≥n con los productos modernos, por lo que utilizamos reactivos descontaminados especiales y suministros desechables. Se realizaron varios experimentos para autenticar las secuencias de ADN obtenidas y los esfuerzos del equipo de investigadores que participaron fueron esenciales.

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T. leonina todavía se encuentra en el tracto digestivo de gatos, perros y zorros modernos, y su presencia en las heces de puma analizadas cambia lo que una vez conocimos sobre los métodos de transmisión. Además, se confirma la presencia de los carnívoros en la región durante el Pleistoceno. [Parasitology vía The Guardian]