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Un pequeño corazón humano impreso en 3D por científicos de la Universidad de Tel Aviv en 2019.
Un pequeño corazón humano impreso en 3D por científicos de la Universidad de Tel Aviv en 2019.
Foto: Jack Guez/AFP (Getty Images)

¿Recuerdas el Segway, ese dispositivo de dos ruedas que requería un nivel de equilibrio de gimnasta profesional solo para montar de pie? Su inventor está trabajando en un proyecto increíblemente ambicioso. ¿Su objetivo? Crear un laboratorio masivo para el cultivo de órganos humanos.

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Por supuesto, primero la FDA tiene que aprobar los órganos cultivados en laboratorio para el trasplante humano. Todavía hay un largo camino por recorrer en cuanto a investigación, pero el inventor de Segway Dean Kamen quiere estar preparado para cuando llegue ese momento que cree que será inevitable. Su idea es adelantarse a la competencia inventando y construyendo máquinas prototipo que puedan hacer ese trabajo. OneZero detalla este fascinante proyecto en una de sus publicaciones recientes.

La trayectoria de Kamen como inventor se remonta a hace décadas, y comenzó con una silla de ruedas que permitía a los usuarios subir y bajar escaleras y elevarse a la altura de los ojos. Ese fue precisamente el origen del Segway, un sistema de transporte que hoy es popular entre los vigilantes de centros comerciales, los oficiales de seguridad pública de campus universitario y los grupos de turistas. Pero el Segway nunca se convirtió en la revolución que algunos teorizaron que sería, así que en 2009 Kamen vendió la compañía a James Heselden. (Ese fue el tipo que probablemente recuerdes porque fue el que accidentalmente cayó por un acantilado montando su propio Segway y murió.) Hoy, Segway es propiedad de una empresa con sede en China, Ninebot, que desde entonces ha expandido la línea para incluir todo tipo de scooters y go-karts.

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Aunque abandonó Segway, Kamen no ha dejado de inventar. Al igual que ocurrió con el Segway, muchos de sus inventos tienen un enfoque y propósito médicos. Kamen ha inventado bombas y vías para uso médico, brazos robóticos protésicos para soldados heridos, y máquinas de purificación de agua para aldeas en países en desarrollo. Su compañía también comenzó a fabricar bolsas intravenosas estériles y a desarrollar mejores materiales para máscarillas cuando llegó la crisis mundial de covid-19. El sitio web de su compañía enumera todavía más inventos. En total, Kamen posee más de 440 patentes entre registros estadounidenses e internacionales.

Ahora Kamen quiere construir fábricas para órganos humanos cultivados en laboratorio, lo que sin duda ayudaría a las 110,617 personas que actualmente esperan recibir un trasplante de órgano solo en los Estados Unidos. Con la ayuda de una subvención de $80 millones del Departamento de Defensa que él y su compañía recibieron en 2016, Kamen comenzó el Advanced Regenerative Manufacturing Institute (ARMI), una organización sin ánimo de lucro que conecta a 170 compañías, instituciones y organizaciones médicas en los Estados Unidos para compartir investigaciones y recursos. BioFabUSA es la división de ARMI responsable de investigar y construir el equipo necesario para producir en masa futuros órganos humanos cultivados en laboratorio. Hoy, la organización tiene alrededor de $300 millones en fondos para alcanzar esa meta, y ya está desarrollando una máquina prototipo.

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En declaraciones efectuadas a OneZero, Kamen explica que no solo está utilizando parte de esa financiación para fabricar herramientas y maquinaria para producir órganos en masa para las personas que los necesitan. Su idea literalmente es “fabricar corazones y riñones de la misma manera que las fábricas producen teléfonos inteligentes: en líneas de montaje de alta tecnología. Si Silicon Valley puede hacerlo con semiconductores, debería poder hacerse con tejido humano”.

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La ciencia todavía está lejos de poder cultivar órganos en un laboratorio. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Tel Aviv anunciaron en abril de 2019 que habían logrado bioimprimir un corazón humano. La bioimpresión es un proceso como la impresión 3D, pero en lugar de usar plástico para hacer un casco Mandaloriano, los científicos usan materiales biológicos para “imprimir” un órgano.

Kamen quiere estar listo para hacer órganos humanos cuando llegue el momento, incluso si todavía estamos a varios años de que eso se convierta en realidad. Con el tiempo, sus máquinas también podrían usarse para fabricar otras partes del cuerpo, como tendones y ligamentos, lo que me parece particularmente interesante; Tuve una cirugía de rodilla para reemplazar un desgarrro hace más de 10 años, pero el tendón del cadáver que sirvió de reemplazo se desintegró dentro de mi articulación, por lo que he estado viviendo sin ese tejido conectivo durante una década. Todo lo que queda son dos tornillos que una vez lo sostuvieron en su lugar, uno enterrado en mi tibia y el otro en mi fémur. Si la visión de Kamen se hace realidad, tal vez en el futuro tenga mi propio tejido impreso en su lugar. [OneZero]

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