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Ciencia

El lenguaje secreto de los corales: cómo revelan la historia climática que el planeta creía perdida

Una nueva técnica basada en tomografía de neutrones permite “leer” las huellas químicas ocultas en corales fósiles sin dañarlos. Los científicos han descubierto que estos organismos guardan registros intactos de temperaturas, salinidad y composición oceánica, ofreciendo una ventana inédita para reconstruir la historia del clima global a lo largo de milenios.
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Los corales son mucho más que joyas marinas: son los archivistas naturales del planeta. Sus esqueletos, capa tras capa, conservan la memoria de los océanos y del clima que los rodeó. Sin embargo, parte de esa información parecía perdida. Hoy, gracias a un método revolucionario, los científicos han logrado descifrar esos secretos escondidos en sus estructuras internas y rescatar capítulos completos del pasado climático de la Tierra.


Los corales, guardianes del clima antiguo

Los corales registran en su composición química las condiciones del entorno en el que crecieron: temperatura del mar, salinidad y niveles de ciertos elementos. Cada capa de aragonito en sus esqueletos es como una página escrita con el lenguaje del océano.

Durante años, los investigadores dependieron de métodos destructivos que solo permitían analizar pequeñas secciones de coral. Pero un equipo internacional, liderado por la geocientífica Carra Williams y publicado en Geochemistry, Geophysics, Geosystems, logró algo inédito: escanear fósiles de coral en tres dimensiones sin dañarlos, recuperando información que se creía borrada por el paso del tiempo.

“Es como encontrar páginas intactas en un libro desgastado”, explicó Williams. El avance demuestra que incluso corales deteriorados o con alteraciones químicas conservan datos valiosos sobre la historia climática de la Tierra.

El lenguaje secreto de los corales: cómo revelan la historia climática que el planeta creía perdida
© Navigator175 – Pixabay

La técnica que devuelve la voz a los fósiles

La innovación clave fue la tomografía computarizada de neutrones (NCT), una herramienta capaz de distinguir los minerales que componen los corales: aragonito, que guarda los registros originales del clima, y calcita, que aparece tras transformaciones químicas naturales.

El método consiste en proyectar un haz de neutrones térmicos sobre las muestras, aprovechando su sensibilidad al hidrógeno. Las diferencias de absorción permiten generar imágenes tridimensionales que muestran qué zonas del coral aún conservan el aragonito intacto, es decir, los datos originales del océano en que se formaron.

Esta técnica no solo revela los minerales, sino también poros, fracturas y restos orgánicos, todo sin romper las muestras. Comparada con métodos clásicos —como la difracción de rayos X o la microscopía electrónica—, la NCT ofrece una resolución más fina y la posibilidad de identificar los fragmentos “legibles” del registro fósil.


Redescubrir el pasado para entender el futuro

Los investigadores aplicaron el método a corales de distintos lugares del Pacífico: desde el Gran Arrecife de Coral australiano hasta Papúa Nueva Guinea, incluyendo muestras de Ashmore Reef con más de 40.000 años de antigüedad. En todos los casos, lograron detectar sectores de aragonito preservado que permiten reconstruir la temperatura y la química oceánica de cada época.

El lenguaje secreto de los corales: cómo revelan la historia climática que el planeta creía perdida
© FreePik

El profesor Jody Webster, supervisor del proyecto, destacó: “Utilizar neutrones para mirar dentro de los fósiles de coral nos permite liberar datos ocultos durante milenios”.
Estos registros servirán para afinar los modelos climáticos y comprender cómo los océanos respondieron a los cambios de temperatura y acidez en el pasado, claves para prever los escenarios del futuro.


Una nueva era para la paleoclimatología

La tomografía de neutrones inaugura una etapa en la que cada coral fósil puede actuar como una cápsula del tiempo, ayudando a reconstruir niveles del mar, temperaturas y variaciones en los ciclos de carbono con una precisión sin precedentes.

Los científicos destacan que la técnica, combinada con métodos tradicionales, permite rescatar información incluso en piezas deterioradas. “Cada coral puede contar su historia si sabemos dónde mirar”, concluye Williams.

Con este hallazgo, los arrecifes no solo se confirman como ecosistemas vitales del presente, sino también como testigos insustituibles del pasado y guías para el futuro del planeta.

Fuente: Infobae.

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