Es la quintaesencia del efecto mariposa. Dos asteroides chocan en algún rincón de nuestro Sistema Solar, y un meteorito siembra el pánico en Rusia 290 millones de años más tarde. Científicos de la Universidad Tohoku, en Japón, han analizado la composición geológica del meteorito de Chelyabinsk, y han podido determinar que es el resultado de la colisión fortuita entre dos meteoritos de mayor tamaño.

Según el profesor Shin Ozawa y su equipo, el bólido que cayó sobre Rusia el 15 de febrero de 2013 medía unos 20 metros de diámetro, pero era, en realidad, el fragmento de otro meteorito mucho más grande, de unos 150 metros, que chocó contra otro similar en tamaño.

La composición de la roca en los fragmentos recuperados muestra ondas de choque y un mineral cristalizado similar a la jadeíta que solo se forma bajo presiones enormes y temperaturas muy elevadas. La estructura de los cristales indica que son producto de un suceso violento y súbito, como una colisión.

Las pruebas con isótopos indican que la colisión tuvo lugar entre dos asteroides masivos hace 290 millones de años. La hipótesis que barajan estos científicos es que el meteorito de Chelyabinsk es un fragmento que se separó tras la colisión y entró en una órbita inestable que lo llevo a terminar saliendo del cinturón de asteroides de nuestro Sistema Solar, e impactando contra la Tierra. [vía Phys]

Ilustración: Mark A. Garlick, University of Warwick y University of Cambridge / Foto: Scientific Reports 4, Article number: 5033 doi:10.1038/srep05033

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