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Ciencia

El misterioso planeta enano Makemake y lo que el telescopio James Webb acaba de revelar

Un planeta helado del cinturón de Kuiper, bautizado con el nombre de una divinidad de la Isla de Pascua, podría tener una atmósfera tenue y dinámica. Gracias al telescopio James Webb, la ciencia empieza a desvelar los secretos de Makemake, uno de los cuerpos más enigmáticos del sistema solar exterior.
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En los confines del sistema solar, más allá de la órbita de Neptuno, existe un mundo helado que hasta hace poco era apenas una nota a pie de página en la astronomía moderna. Se trata de Makemake, un planeta enano descubierto en 2005 que ahora vuelve a la primera línea gracias a los datos del telescopio espacial James Webb. Sus observaciones han aportado pruebas de que este remoto objeto podría albergar una atmósfera efímera y sorprendente, lo que reabre el debate sobre la complejidad de los planetas enanos.

Qué es Makemake y por qué fascina a los astrónomos

Makemake es el tercer planeta enano más grande en masa, después de Plutón y Eris. Fue identificado en 2005 y, diez años más tarde, se descubrió una diminuta luna que lo acompaña. Forma parte de la familia de cuerpos helados que pueblan el cinturón de Kuiper, una región del espacio repleta de restos de la formación planetaria.
Este planeta enano destaca porque, a diferencia de Haumea o Ceres, su superficie está recubierta de metano congelado. Y ahora, con la ayuda del James Webb, se han encontrado indicios de metano en estado gaseoso. Esa detección sugiere la existencia de una atmósfera extremadamente tenue, cuya presión sería cien mil millones de veces menor que la terrestre.

Una atmósfera débil… ¿o columnas de metano?

Los científicos plantean dos hipótesis. La primera es que Makemake mantenga una atmósfera ligera y constante, formada por metano que se sublima desde la superficie helada. La segunda es que ese gas se libere en forma de chorros o columnas, similares a los géiseres de agua observados en Encélado, la luna de Saturno.
En cualquiera de los casos, el hallazgo es significativo: revela que Makemake no es un fósil inerte del sistema solar primitivo, sino un mundo con procesos activos y una dinámica compleja entre su superficie y el espacio que lo rodea.

Los planetas enanos y su lugar en el sistema solar

Desde 2006, la Unión Astronómica Internacional reconoce oficialmente cinco planetas enanos: Ceres, Plutón, Haumea, Makemake y Eris. Para recibir esta categoría deben orbitar al Sol, tener forma casi esférica, no ser satélites de otro planeta y, a diferencia de los planetas mayores, no han despejado de objetos menores la órbita en la que se mueven.
Mientras Ceres se encuentra en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter, los otros cuatro están en el cinturón de Kuiper, una región más allá de Neptuno donde abundan los hielos.

El origen de su nombre y lo que viene

El nombre de Makemake procede de la mitología rapanui. Era el dios creador en la cosmovisión de la Isla de Pascua y, dado que el objeto fue descubierto en fechas cercanas a la Pascua de 2005, sus descubridores decidieron bautizarlo con este guiño cultural.
Los astrónomos esperan poder seguir observándolo con el James Webb, pero necesitarán que Makemake esté más iluminado por el Sol y en una posición orbital más favorable. Sólo así podrán confirmar si existe una atmósfera estable o si el metano emerge en forma de columnas.

En definitiva, lo que parecía un planeta enano helado y silencioso podría esconder una actividad inesperada. Makemake nos recuerda que, incluso en los rincones más lejanos del sistema solar, quedan secretos por descubrir.

Fuente: Meteored.

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