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Tecnología

El motor de los 6000 millones: Ni electricidad, ni hidrógeno, ni amoníaco… pero sí capaz de cambiar todo

Stellantis ha revelado una inversión de más de 6000 millones de dólares en Sudamérica para desarrollar un motor híbrido que no depende de electricidad, hidrógeno ni amoníaco, sino de etanol. La apuesta por este biocombustible podría reconfigurar el mercado automotriz desde Brasil, Argentina y Chile hacia el resto del mundo.
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Mientras la industria automotriz global se concentra en baterías eléctricas y celdas de hidrógeno, en Sudamérica se gesta una revolución distinta. Stellantis invertirá más de 6000 millones de dólares en una tecnología que rompe con la tendencia dominante. Su motor híbrido no necesita enchufes ni gases industriales, y su desarrollo podría reescribir el futuro energético desde el corazón de Brasil.

Etanol: el biocombustible que vuelve a ocupar el centro

El motor de los 6000 millones: ni electricidad, ni hidrógeno, ni amoníaco… pero sí capaz de cambiar todo
© Stellantis.

En lugar de apostar todo a la electrificación, Stellantis ha decidido escalar una alternativa que conoce bien: el etanol. Este biocombustible, con baja huella de carbono, alimentará su nueva generación de motores híbridos desarrollados en el centro tecnológico Bio-Híbrido de Betim, Brasil. Allí, la firma prevé crear más de 40 productos que integrarán tres niveles de hibridación: Bio-Híbrida pura (eDCT), Bio-Híbrida enchufable, y en etapas posteriores, una BEV (eléctrica total).

Fiat, una de las marcas del grupo, fue pionera en este tipo de propulsión, y ahora la apuesta se expande a nivel regional. Lo interesante es que estos motores estarán diseñados desde cero para esta tecnología: no serán adaptaciones, sino innovaciones nativas, pensadas para el mercado sudamericano y listas para ser exportadas.

Una inversión estratégica con ambición regional

El motor de los 6000 millones: ni electricidad, ni hidrógeno, ni amoníaco… pero sí capaz de cambiar todo
© Stellantis.

Con una presencia dominante en el mercado, Stellantis ya controla el 32 % de las ventas de vehículos en Sudamérica, y modelos como el Fiat Strada lideran en matriculaciones. Pero el plan va más allá de vender autos. También busca dominar el ecosistema de repuestos y energía: adquirió participación en empresas como DPaschoal, Norauto y Litio y Energía SA, preparándose para liderar también en autopartes y baterías sostenibles.

Toyota, Volkswagen y General Motors también están aumentando sus inversiones en Brasil, pero ninguna ha anunciado una plataforma de propulsión basada en etanol tan ambiciosa. Este motor podría posicionar a Stellantis como un jugador clave en el debate sobre movilidad sostenible sin depender completamente de las baterías eléctricas.

Sudamérica, muchas veces relegada como mercado de consumo, podría ahora convertirse en laboratorio de innovación. Y este motor silencioso, sin hidrógeno ni amoníaco, podría ser el engranaje que impulse el próximo gran giro del transporte global.

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