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Tecnología

El motor surcoreano que desafía a la física tradicional y podría cambiar la movilidad para siempre

Corea del Sur ha desarrollado un motor eléctrico funcional sin cobre ni aluminio, utilizando nanotubos de carbono y un cableado ultraligero. Este avance no solo reduce el peso y mejora la eficiencia, sino que podría transformar la industria automotriz. Aunque aún enfrenta retos, el futuro ya no se parece al pasado.
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Mientras el mundo sigue buscando cómo hacer que la movilidad eléctrica sea más eficiente, Corea del Sur acaba de encender una nueva chispa. Un equipo de investigadores ha creado un motor eléctrico que prescinde del cobre —el alma de casi todos los motores actuales— y lo reemplaza por nanotecnología avanzada. Lo que comenzó como una prueba con un coche de juguete, podría anticipar una revolución industrial inesperada.

Sin cobre, pero con nanotubos: así funciona el nuevo motor del futuro

El motor surcoreano que desafía a la física tradicional y podría cambiar la movilidad para siempre
© Noticias ambientales.

El hallazgo, como cuenta Ecoticias, proviene del Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología (KIST), donde un grupo de científicos logró construir un motor funcional sin utilizar cobre ni aluminio. En su lugar, emplearon nanotubos de carbono y cables compuestos núcleo-vaina (CSCEC) de apenas 0,3 mm de grosor. Estos cables no solo son increíblemente ligeros, sino también sorprendentemente conductivos.

Gracias a un procedimiento llamado Lyotropic Liquid Crystal-Assisted Surface Texturing (LAST), los nanotubos pueden organizarse de forma precisa y sin impurezas metálicas. Esto no solo mejora la conductividad en más de un 130 %, sino que también reduce drásticamente el peso total del motor.

La prueba fue sencilla pero reveladora: un coche de juguete alimentado por este motor logró moverse de forma autónoma con apenas 2–3 voltios. Más allá del simbolismo, los resultados marcan un precedente técnico con implicancias a gran escala.

Un futuro más liviano… pero con desafíos en el camino

En términos prácticos, este tipo de motor puede reducir de forma significativa el peso de los vehículos. Por ejemplo, en un Tesla Model S, los motores actuales acumulan más de 68 kg, de los cuales una cuarta parte es cobre. Con cables CSCEC, ese peso podría reducirse en más de 15 kg, lo que se traduce en mayor aceleración, menor inercia rotacional y más autonomía de batería.

Sin embargo, la eficiencia eléctrica sigue siendo el talón de Aquiles. Aunque los nanotubos ofrecen múltiples ventajas, su conductividad (7,7 MS/m) está aún lejos de los 59 MS/m del cobre. A esto se suma el alto costo de producción y el impacto ambiental de algunos reactivos químicos usados en su fabricación.

Aun así, el potencial está sobre la mesa. Con mejoras en la producción y una mayor sostenibilidad del proceso, Corea del Sur podría haber abierto la puerta a una nueva generación de motores eléctricos, más livianos, más flexibles y menos dependientes de recursos como el cobre.

Porque a veces, el futuro no llega con estruendo… sino con un giro silencioso en un laboratorio.

Fuente: Ecoticias.

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