Victoria en el Palacio de Buckingham. Wikimedia Commons

Pocas veces en la historia podemos hablar de alguien como Edward Jones. Conocido como el primer acosador hist√≥rico de una celebridad, Jones llev√≥ hasta el l√≠mite su obsesi√≥n por la reina de Inglaterra. El chico se escondi√≥ durante un a√Īo en el Palacio de Buckingham. Con las bragas de la monarca.

Casada con su primo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, en 1840, y madre de 9 hijos, la mayoría de los británicos aceptó de buen grado la llegada al trono de Victoria. De hecho, los dos reyes anteriores (sus tíos) fueron corruptos e inapropiados para el papel que se les había encomendado.

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En cambio, Victoria era joven e inocente cuando entró, era la viva imagen de la pureza para una nación harta de tanto ladrón. Con el tiempo se convirtió en un icono nacional y en la figura que encarnaba el modelo de valores férreos y de moral típico de la época.

Pintura de Victoria en 1833. Wikimedia Commons

Su celebridad fue en aumento y comenzó a tener algo poco usual entre los monarcas: auténticos admiradores, gente del pueblo que le enviaba cartas al palacio, que cuando la veían en su carruaje le tiraban escritos para contarle sus problemas, o que cuando se abrían las puertas del palacio, le llegaban a proponer matrimonio.

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Quiz√°s as√≠ podamos entender la historia de Jones. Poco antes de su aparici√≥n, hubo una an√©cdota que reflejaba el fervor por la reina. Ocurri√≥ en el verano de 1838. Un tipo llamado Thomas F. fue detenido en el mism√≠simo Palacio de Buckingham. Se encontraba durmiendo en una silla muy cerca del dormitorio de la monarca. Thomas era uno m√°s de los muchos que en los √ļltimos meses hab√≠an intentado acercarse a Victoria.

Al parecer, el hombre se había saltado a la guardia real y había accedido a los aposentos privados. Allí buscó a su admirada Victoria, pero tras un buen rato deambulando por las estancias, el tipo se quedó dormido y acabó en prisión. Un aperitivo de lo que estaba a punto de ocurrir meses después.

Viviendo en la chimenea de un palacio

Palacio de Buckingham en 1837. Wikimedia Commons

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Seg√ļn explica el historiador, profesor y escritor, Jan Bondeson, en su libro The Strange Story of the Boy Jones, la primera vez que el joven Jones de 14 a√Īos se adentr√≥ en el palacio fue un a√Īo despu√©s de que Victoria tomara posesi√≥n de la corona.

A finales de 1838, hab√≠a un rumor entre la guardia real y la seguridad en Buckingham. Muchos aseguraban haber visto ‚Äúuna sombra‚ÄĚ en alguna de las estancias, aunque nadie acertaba a explicar mucho m√°s.

El 14 de diciembre de ese a√Īo, el emblem√°tico edificio se qued√≥ en silencio muy pronto. El servicio ya estaba en la cama, eran m√°s o menos las 3 de la ma√Īana, y √ļnicamente un portero que ten√≠a guardia de noche velaba por la seguridad del ala norte del palacio.

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El hombre se acerca a las puertas como hac√≠a en todas las rondas. Una a una comprob√≥ que estaban cerradas. Luego pas√≥ a las ventanas. Las primeras dos habitaciones, dos salas de estar enormes, estaban cerradas, pero al acercarse a la habitaci√≥n contigua not√≥ algo raro. Hab√≠a corriente, ten√≠a que ser una ventana. ¬ŅQui√©n hab√≠a dejado abierta una ventana?

Cuando el hombre se acerc√≥ a cerrarla escuch√≥ un ruido a su espalda. Al girarse vio algo, un silueta, parec√≠a la imagen de un ni√Īo por su altura, pero estaba ‚Äúoscuro‚ÄĚ. Cuando se acerc√≥ un poco m√°s ya no tuvo dudas, era un joven manchado de holl√≠n que se estaba riendo. Sin embargo y casi al instante, aquella imagen desapareci√≥ en la oscuridad de la noche.

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El guardia dio la voz de alarma. Durante horas se buscó a un joven que había logrado burlar la seguridad del Palacio de Buckingham permaneciendo en su interior. El mismo guardia dio con una nueva pista. Descubre que una de las habitaciones del palacio había sido saqueada por completo.

La estancia pertenec√≠a a Victoria y alguien hab√≠a abierto los armarios con las pertenencias de la monarca. Entonces s√≠, se requer√≠a ayuda de la guardia real. Durante toda la noche se busc√≥ al peque√Īo poliz√≥n. De repente, uno de los guardias observ√≥ una sombra corriendo por el c√©sped. Se inici√≥ una persecuci√≥n que termin√≥ con la captura del muchacho.

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Aquella noche lo llevaron a un cuarto del palacio para interrogarlo. Con la luz de la habitación pudieron comprobar que el joven estaba totalmente cubierto de grasa. Su ropa no estaba mejor, además llevaba dos pantalones puestos. La policía del palacio le exigió que se desnudara. Entonces llegó la gran sorpresa: el chico llevaba puestos varios pares de bragas.

Seg√ļn cuenta Bondeson en su libro, es probable que el joven se sintiera como si el palacio fuera suyo. Con la primera detenci√≥n se descubri√≥ que no s√≥lo era un ladr√≥n, era un acosador de la reina. Las bragas pertenec√≠an a su majestad, y junto a ellas tambi√©n hab√≠a robado un retrato, una carta personal y una colecci√≥n de pijamas (reales) que guardaba junto a una chimenea del palacio. Afortunadamente para Victoria, esa noche se encontraba en el palacio de Windsor.

Poco después, la seguridad le interrogó. El chico dijo que se llamaba Edward Jones. Llevaba un tiempo escondido tras una chimenea. De día se escondía, pero en cuanto llegaba la noche, el joven campaba a sus anchas por los pasillos y aposentos de Buckingham.

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The Chimney Sweep. Getty

A veces, durante las reuniones entre la reina y sus ministros, simplemente se escond√≠a bajo una mesa y escuchaba a escondidas. Cuando ten√≠a hambre, acud√≠a a la cocina a por los restos que hab√≠an sobrado; Cuando estaba demasiado sucio, se enjuagaba su √ļnica camisa en el lavado. Finalmente, Jones dijo la verdad: hab√≠a vivido de esta forma en el palacio durante casi un a√Īo. Seg√ļn explica Bondeson:

Edward Jones siempre fue un personaje muy extra√Īo. Aparte de la reina Victoria, nunca se interes√≥ por las mujeres. Era un personaje muy solitario, pero no era esquizofr√©nico o clasificado como loco, s√≥lo extra√Īo. Era extremadamente feo, con la boca ancha y la frente baja, y nunca se lavaba, por eso la gente pensaba que era un joven que limpiaba chimeneas.

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Pero, ¬Ņc√≥mo puedo meterse alguien en uno de los lugares m√°s vigilados del planeta? Al parecer, la seguridad no era todo lo que pod√≠amos esperar de un palacio. La burocracia en el palacio era ineficiente, hab√≠a departamentos para casi todo, y las gestiones pasaban por demasiadas divisiones y oficinas. Por ejemplo, ten√≠an dos departamentos diferentes responsables de limpiar el interior y el exterior de las ventanas del palacio.

La seguridad funcionaba m√°s o menos igual. Nadie dirig√≠a la seguridad de Buckingham en ese momento. La polic√≠a del palacio tambi√©n estaba organizada en √°reas. Adem√°s, las paredes del palacio eran bajas y rodeadas de ramas de √°rboles. Los borrachos, los soldados y los vagabundos se encontraban a menudo durmiendo en el jard√≠n detr√°s de las paredes. Seg√ļn Bondeson:

Jones accedió al palacio a través de puertas sin seguridad o las ventanas en las plantas bajas, donde no había seguridad real en esos días. De hecho, allí fue atrapado hasta tres veces y admitió estar allí una cuarta vez, aunque es probable que estuviera allí muchas otras veces.

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Tras el primer arresto, Jones volver√≠a una y otra vez a burlar la seguridad del palacio. As√≠ naci√≥ el apodo de ‚ÄúBoy Jones‚ÄĚ. Dos a√Īos despu√©s de su primera incursi√≥n volvi√≥ a subir a las paredes de Buckingham. Ocurri√≥ dos semanas despu√©s de que la reina Victoria dio a luz a su primer hijo. Ese 3 de diciembre de 1840, la institutriz de la reina descubri√≥ al muchacho debajo del sof√° en la habitaci√≥n adyacente al gabinete de la reina.

Palacio de Buckingham. Wikimedia Commons

El joven fue nuevamente arrestado y juzgado. Rechazaron su alegato de locura y fue condenado a tres meses de libertad condicional. Cuando fue libre, volvió a intentar entrar. Lo consiguió y robó nuevamente las bragas de Victoria. Además y como cuenta el profesor:

Al menos dos veces fue sorprendido sentado en el trono. Ese día lo atraparon con la ropa interior de la reina que se metió en los pantalones.

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Finalmente fue juzgado en secreto por un consejo privado pero, debido a que no era un delito grave por aquel entonces, no pudieron enviarlo a prisi√≥n por mucho tiempo. Trataron de convencerlo para que se uniera a la marina, pero jam√°s lo hizo. El gobierno decidi√≥ enviarlo a Brasil. All√≠ estuvo unos a√Īos hasta que regres√≥ al Renio Unido. Cuando las autoridades se enteraron lo deportaron a Australia.

Jones murió en 1893. Dicen que estaba borracho cuando se cayó de un puente. Terminaba la historia del, posiblemente, primer acosador de una celebridad. El joven que vivió en el Palacio de Buckingham con la ropa interior de su majestad la reina Victoria de Inglaterra. [BBC, Wikipedia, TimeLine, Express]