La modernización de la disuasión nuclear terrestre de Estados Unidos avanza un paso más con los nuevos ensayos del misil LGM-35A Sentinel. Este programa busca reemplazar al Minuteman III, incorporando motores más eficientes y sistemas digitales de alto nivel para asegurar precisión y capacidad de respuesta en escenarios futuros.
Una prueba decisiva para el motor de segunda etapa

El 20 de julio, la Fuerza Aérea de EE.UU. y Northrop Grumman llevaron a cabo una prueba a escala real del motor cohete sólido correspondiente a la segunda etapa del LGM-35A Sentinel. Realizado en el Arnold Engineering Development Complex, en Tennessee, el ensayo se desarrolló dentro de una cámara de vacío para simular las condiciones de gran altitud propias de un lanzamiento real.
El objetivo fue validar el empuje del motor, analizar su perfil de combustión y comprobar la maniobrabilidad que aporta el sistema de control vectorial de empuje. Estos datos son esenciales para ajustar elementos del diseño y reducir riesgos antes de entrar en la fase de producción, donde la fiabilidad resulta crítica.
Ingeniería digital y reducción de riesgos

El programa Sentinel se apoya en modelos digitales para anticipar el comportamiento del sistema, acortar tiempos de desarrollo y disminuir la dependencia de prototipos físicos. La prueba de julio complementa la realizada en marzo, cuando se evaluó el motor de la primera etapa en Utah, logrando correlaciones precisas con las simulaciones digitales.
En 2024, otra prueba estática había replicado las condiciones espaciales para el motor de segunda etapa, reforzando la confianza en el diseño y demostrando que la ingeniería digital puede minimizar incertidumbres en un proyecto de tal magnitud.
Un programa estratégico bajo revisión
El proyecto Sentinel estuvo en la mira en 2023 por sobrepasar en más de un 25% el presupuesto autorizado bajo la Ley Nunn-McCurdy. Pese a ello, el Departamento de Defensa avaló su continuidad, considerando que no existen alternativas que igualen sus capacidades estratégicas.
El LGM-35A Sentinel se perfila así como la próxima columna vertebral de la disuasión nuclear terrestre de Estados Unidos, un sistema que combina motores de nueva generación y herramientas digitales avanzadas para asegurar el poder de respuesta del país en las próximas décadas.