Fue largo y arduo el camino hasta el lanzamiento, pero el telescopio Nancy Grace Roman de la NASA finalmente llegó al espacio a finales de agosto. Aunque el Roman sigue su camino hacia su destino final, el jueves alcanzó un hito: la primera luz.
En un posteo de blog la NASA informó que el equipo técnico del Roman logró activar el instrumento de campo amplio del telescopio, la cámara infrarroja de 300 megapíxeles diseñada para tomar imágenes en alta resolución en campo amplio del cosmos profundo. Como regalo para el público, el equipo compartió las primeras imágenes de prueba que tomó la cámara, que muestran los primeros fotones de luz estelar en llegar al sensor extremadamente sensible del Roman.
Además, el equipo pudo confirmar que el control térmico del telescopio está operando como se esperaba. Los investigadores seguirán monitoreando al Roman durante los próximos 30 días, pero el mensaje es claro: ¡el Roman está funcionando!

Las primeras fotos muestran un campo de estrellas en color verde, amarillo y azul, contra un fondo azul, y las estrellas se ven como halos o donas, más que como puntos de luz No hay que preocuparse porque la cámara todavía se está enfriando y no la han enfocado ni calibrado todavía, por lo que cuando esté lista, esas donas tan pequeñitas van a brillar.
“Tras años de esfuerzos por construir y probar el instrumento en tierra ahora tenemos la confirmación de que funciona en el espacio” dijo Josh Schlieder, científico de instrumentos del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. “Hay mucho por hacer, pero vamos hacia un avance enorme en la ciencia”.
Volar sobre terreno rugoso
Las noticias sobre vuelos espaciales han informado sobre la tormenta presupuestaria que debió soportar el Roman, incluso en 2025. Afortunadamente el telescopio que algunos expertos dicen que tiene la potencia de 200 Hubbles, no se canceló y de hecho despegó antes de lo que se planeaba para 2027. Ahora Roman ya está en su recorrido de 1,5 millones de kilómetros al segundo punto Lagrange, o L2, entre el sol y la Tierra.

Al igual que el telescopio espacial James Webb, el Roman estudia el universo buscando luz infrarroja, y su rango de observación es unas 100 veces mayor al del telescopio espacial Hubble Con las inmensas contribuciones a la astronomía del Webb y el Hubble, no hace falta decir que el Roman seguirá aportando a lo que sabemos y entendemos del universo y cómo llegamos donde estamos hoy.
Primera luz y más
El telescopio espacial de US$4 mil millones se diseñó evidentemente para soportar las inhóspitas condiciones del espacio profundo pero los científicos siguen verificando, re-verificando, y re-re-verificando que cada parte del telescopio esté en orden. Para ponerlo en perspectiva, para activar el Instrumento de Campo Amplio el equipo tuvo que esperar que se secara y enfriara durante 10 días a una temperatura específica para no sobrecargar los detectores infrarrojos del Roman que tienen el tamaño de una laptop. Esa fue una de las primeras pruebas preliminares que se hicieron en las últimas semanas, según la NASA.

Cuando el Roman inicie su misión formalmente (que se amplió de 10 a 22 años gracias a que el lanzamiento fue mejor de lo que se esperaba), observará el universo con tres objetivos principales: la materia oscura, la expansión del universo, y los planetas fuera de nuestro sistema solar. Son tres objetivos complicados y difíciles de lograr, básicamente constituyen las preguntas que más dolores de cabeza representan para los astrónomos. Así, como dice la antigua sabiduría de la física, a grandes preguntas, grandes respuestas.