Si pensamos en los objetivos típicos de los ciberatacantes, probablemente no se nos ocurra considerar a los astrónomos. Y, sin embargo, el sitio web de la Organización Internacional de Meteoros ha sufrido un “terrible golpe” que podría afectar sus operaciones durante varias semanas.
La Organización Internacional de Meteoros, IMO por sus siglas en inglés, se fundó en 1988 como asociación científica sin fines de lucro, que publica observaciones profesionales y de aficionados, de fenómenos de meteoros. Con sede en Bélgica, agrupa a astrónomos de todo el mundo, recogiendo sus observaciones en una base de datos disponible al público fotos, videos, datos telescópicos. Los datos tienen mucho valor para los investigadores, los medios, y cualquiera que esté interesado en estos objetos espaciales.
La IMO también ha tenido un rol relevante en la creación de parámetros globales para los reportes de observaciones de meteoros, y publica su boletín WGN cada dos meses.
Como los datos son públicos, resulta difícil imaginar qué motivación tendría alguien como para lanzar un ciberataque contra esta organización, pero en declaraciones posteadas en una página estática de su sitio web, la IMO dijo que el ataque ha dañado “infraestructura añosa”, por lo que probablemente haya sido un objetivo fácil.
Se pueden informar las bolas de fuego
La IMO está trabajando para recuperar su sitio web, y ya ha restaurado la página en la que las personas pueden informar sobre avistamientos de bolas de fuego.
Las bolas de fuego son meteoros inusualmente brillantes, o estrellas fugaces que brillan más que el planeta Venus. Según la NASA su brillo excepcional se debe a su tamaño, que es mayor. Como contienen más material sus destellos son mucho más brillantes cuando se calientan al ingresar a la atmósfera terrestre. A veces estallan o se rompen en la atmósfera, conformando lo que los astrónomos llaman bólidos.
Estos objetos son mucho más fáciles de observar que los meteoros pequeños. Al registrar muchos de estos eventos en detalle, los astrónomos pueden refinar los datos numéricos en modelos, y entender mejor las dinámicas orbitales, además de la distribución y frecuencia de los ingresos a la atmósfera. Es parte de la razón por la que la IMO priorizó restaurar esa parte de su sitio web.
Jugar a dar en el blanco en una feria
No es la primera vez que una organización de investigación sufre un ciberataque. Ars Technica informa que en los últimos años ya hubo varios. Por ejemplo, en 2023 la Sociedad Meteorológica Americana sufrió un ataque de ransomware. Y ese mismo año alguien hackeó el NOIRLab de la Fundación Nacional de Ciencias, obligándoles a suspender por un tiempo las observaciones del Observatorio Internacional Gemini.
El incidente de la IMO destaca la vulnerabilidad de las organizaciones científicas ante los ciberataques. Muchos de estos grupos carecen de financiación y operan con infraestructura digital ya antigua, lo que hace que para los hackers sea fácil infiltrarse. Aunque los motivos del ataque a la IMO se desconocen, es posible que los hackers simplemente estuvieran jugando a dar en el blanco en Internet, buscando sistemas vulnerables, y que esta organización haya estado entre sus objetivos fáciles. Sería sorprendente que hubiesen atacado deliberadamente una base de datos astronómicos.
Por ahora, solo resta preguntarnos qué pasó, y por qué. La IMO trabaja para poder seguir operando