A medida que la Tierra se calienta rápidamente crecen los temores por el colapso de un crítico sistema de corrientes oceánicas. Eso podría causar estragos en el clima global, y los últimos estudios sugieren que la catástrofe ya habría llegado a un punto en que será inevitable que ocurra.
En un trabajo que todavía no ha sido revisado por expertos, unos investigadores utilizaron un modelo climático para calcular las probabilidades de que la Circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC, Atlantic Meridional Overturning Circulation), estaría ya cerca del colapso. Bajo suposiciones conservadoras del derretimiento de los hielos de Groenlandia —que es uno de los impulsores de la ralentización de la AMOC— calculan un 10% de probabilidades de que sea inevitable el colapso, y que para 2100, bajo una situación de empeoramiento de emisiones, llegaría al 80%. Los hallazgos están disponibles en el servidor de preimpresión Earth ArXiv.
Stefan Rahmsttoft, oceanógrafo del Instituto Potsdam de Investigación de Impacto Climático, en Alemania, y quien no participó de este trabajo de investigación, señaló en un posteo de X que el estudio se basa en un único modelo. Pero dijo que las conclusiones son plausibles, basándose en el conocimiento actual de lo frágil que está hoy la AMOC. Rahmstorf ha estudiado este sistema de corrientes durante más de 35 años.
Un punto sin retorno
La AMOC es parte clave de un sistema más grande de corrientes que transporta el agua por los océanos del mundo. Impulsada por los cambios en la salinidad y la temperatura del agua, hace circular el agua de norte a sur y de sur a norte en el Océano Atlántico, redistribuyendo el calor entre los trópicos y el Ártico. La AMOC tiene entonces un rol esencial en la regulación del clima de la Tierra y el sostén de los ecosistemas marinos.
A medida que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen elevando las temperaturas promedio de la Tierra, se calienta la superficie de los mares, se acelera el derretimiento de los hielos y aumentan las precipitaciones. Eso perturba los niveles de salinidad y temperatura del agua que hacen que la circulación de estas corrientes oceánicas se mantenga. Los científicos creen que uno de los principales impulsores d ela ralentización de la AMOC es el rápido derretimiento de los hielos de Groenlandia. Este sistema de corrientes depende de la formación de agua fría y salada en las profundidades del mar cercano a Groenlandia, por lo que el ingreso de agua dulce lo está debilitando.
Sin la circulación de vuelco meridional, se producirán cambios climáticos globales con impactos regionales catastróficos. Los niveles de los mares aumentarían drásticamente a lo largo de la costa este de EE.UU. y otras costas densamente pobladas. También, se producirán grandes cambios en las temperaturas. En el norte de Europa, la temperatura promedio podría caer entre 5 y 15°C. El mundo también verá cambios en el clima extremo, con tormentas más severas, y modificaciones en las lluvias tropicales que causarían grandes sequías en algunas áreas y precipitaciones excesivas con inundaciones en otros lugares.
En lugar de tratar de predecir el momento del colapso de la AMOC, los autores de este nuevo trabajo buscaron cuantificar el punto en el que las inevitables emisiones futuras, sumadas a las del pasado, asegurarían este eventual colapso. Para eso usaron un modelo climático que simula la dinámica entre el océano y la atmósfera, y toma en cuenta el derretimiento del hielo de Groenlandia, para crear cientos de simulaciones dependientes de distintos escenarios de emisiones.
Así, los resultados mostraron que aunque las emisiones llegaron a un pico en 2025, hay 10% de probabilidades del colapso de la AMOC eventualmente. En casos más severos de derretimiento de hielo de Groenlandia la probabilidad del colapso asciende a 23%, y aumenta hasta el 100% para finales de siglo.
“Nuestro análisis muestra que hay una probabilidad de más del 10% de que ya se haya provocado el colapso, independientemente de la velocidad con que se intente mitigar los efectos en el futuro. Esas probabilidades aumentan sin interrupción si continúan las emisiones”, afirman los autores del trabajo.
Se sigue debatiendo si el colapso es inminente
Los estudios recientes de la estabilidad de la AMOC han dado como resultado cifras en conflicto. Sin embargo, este nuevo estudio suma datos a un creciente volumen de evidencia que sugiere que el sistema de corrientes está en problemas. En abril se publicó un trabajo que encontró que la AMOC va hacia una ralentización de entre el 43% y el 58% para el año 2100, un debilitamiento sustancial y 60% mayor al de los cálculos promedio de todos los modelos climáticos.
Otros estudios presentan un cuadro menos alarmante. En junio se publicó un análisis que no encontró que la AMOC se dirija hacia un colapso abrupto incluso en situación de altas emisiones y sustancial derretimiento de los hielos de Groenlandia.
Si bien no hay consenso científico de cuándo podría colapsar la AMOC, los científicos concuerdan en que se está debilitando, y este reciente estudio sugiere que tal vez hayamos dejado pasar la ventana de oportunidad para evitar la peor de las situaciones. Sin embargo eso no quiere decir que no tengamos que intentarlo porque si reducimos las emisiones tan pronto como nos sea posible estaremos previniendo el colapso d ela AMOC y otros impactos catastróficos del cambio climático.