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Ciencia

Hoover, la foca que aprendió frases en inglés sin que nadie la entrenara

Hoover fue una foca común criada durante sus primeros meses por una familia de Maine. Años después comenzó a reproducir frases humanas con un marcado acento local. Su caso sigue fascinando a los científicos porque demuestra que algunos mamíferos poseen capacidades de aprendizaje vocal mucho más avanzadas de lo esperado.
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Quienes visitaban el New England Aquarium de Boston durante los años 80 no solo querían observar peces, pingüinos o mamíferos marinos. Muchos acudían para escuchar a Hoover, una foca capaz de producir sonidos sorprendentemente parecidos a frases en inglés.

Su repertorio incluía expresiones como “hello there”, “come over here” y “hey, hey”. Las pronunciaba con una voz grave y un marcado acento de Nueva Inglaterra, similar al del hombre que la había criado durante sus primeros meses de vida.

Hoover no mantenía conversaciones ni utilizaba el lenguaje como una persona. Sin embargo, las grabaciones y los análisis científicos indican que tampoco se trataba de simples ruidos que el público interpretaba como palabras. La foca imitaba deliberadamente características acústicas del habla humana.

Una cría huérfana criada como una mascota

La historia comenzó en mayo de 1971, cuando una pequeña foca común fue encontrada en la costa de Maine. Tras comprobar que su madre había muerto, el pescador George Swallow decidió llevarla a su casa y cuidarla junto con su familia.

Los Swallow alimentaron al animal a mano y lo trataron durante varios meses como si fuera una mascota. Le hablaban constantemente y repetían frases para llamarlo o conseguir que se acercara. Una de ellas era: “Hoover, get over here. Come on, come on”.

El problema apareció cuando Hoover comenzó a crecer. Necesitaba cada vez más pescado y mantenerlo en una vivienda particular se volvió inviable. En agosto de 1971, con apenas unos meses de edad, fue trasladado al New England Aquarium.

Swallow aseguró a los cuidadores que la foca podía imitar su voz, pero durante años Hoover no mostró esa habilidad de forma evidente. La sorpresa llegó hacia 1976, cuando alcanzó la madurez sexual y comenzó a emitir frases humanas con regularidad.

Los científicos comprobaron que no era una ilusión

Las personas tienen una gran facilidad para encontrar palabras conocidas dentro de sonidos ambiguos. Por eso, escuchar algo parecido a “mamá” en el ladrido de un perro no significa necesariamente que el animal esté imitando el habla.

En el caso de Hoover, los investigadores encontraron evidencias más sólidas. Un análisis publicado en 2023 en Current Biology explica que sus vocalizaciones contenían formantes, las frecuencias acústicas que los humanos modificamos para producir diferentes vocales y consonantes.

Los estudios de sus grabaciones sugieren que Hoover consiguió reproducir vocales inglesas y controlar su tracto vocal de una manera poco habitual entre los mamíferos. Los científicos consideran que es uno de los ejemplos más claros de aprendizaje de producción vocal humana en otra especie.

Que comenzara a hacerlo al alcanzar la madurez tampoco parece casual. Hoover vocalizaba especialmente durante la época reproductiva y dirigía muchos de sus sonidos hacia las hembras. Es posible que utilizara las frases aprendidas durante su infancia como una versión particular de los cantos de apareamiento de las focas macho.

Imitar palabras no significa comprenderlas

No existe evidencia de que Hoover entendiera el significado de las frases que reproducía. Probablemente había memorizado sus sonidos durante la convivencia con los Swallow y los utilizaba después en contextos sociales propios de su especie.

Aun así, su capacidad tiene un enorme interés científico. El aprendizaje vocal avanzado es poco común entre los mamíferos. Se ha documentado en cetáceos, elefantes, murciélagos y algunos pinnípedos, pero no de la misma manera en primates no humanos.

Las focas resultan especialmente interesantes porque su aparato vocal comparte ciertas características con el humano. Investigaciones posteriores demostraron que incluso las crías pueden modificar el tono y copiar algunos sonidos, lo que refuerza la idea de que poseen un control vocal excepcional.

Hoover murió en 1985, pero sus grabaciones continúan utilizándose para investigar los orígenes del habla. Su historia no demuestra que las focas puedan aprender un idioma. Revela algo quizá más importante: la capacidad de copiar la voz humana no es exclusivamente humana.

 

 

(Fuente: Xataka.)

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