La superficie oceánica cubre más del 70% del planeta, pero ¿alguna vez te has preguntado a quién le pertenece el mar? Aunque los océanos no tienen dueño en su totalidad, los países costeros sí tienen derecho sobre porciones de él. Estas áreas se determinan por tratados internacionales y son clave para la economía, la política y la soberanía. ¿Cuál es el país que domina más mar?
¿Qué determina la porción del océano que puede controlar un país?

Las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) son áreas del océano sobre las que un Estado tiene derechos especiales de exploración y uso de recursos marinos. Se extienden hasta 200 millas náuticas (unos 370 km) desde la línea costera. Dentro de estas zonas, un país puede pescar, extraer minerales, explotar petróleo y controlar rutas estratégicas.
Este marco legal está definido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y aunque las aguas más allá de esas zonas son internacionales, las ZEE han sido foco de disputas. Algunos países incluso han construido islas artificiales para extender su alcance marítimo.
¿Qué país tiene la mayor superficie oceánica bajo su control?

Contrario a lo que se podría pensar, Estados Unidos es el país que más superficie marítima posee. Su ZEE abarca aproximadamente 12 millones de kilómetros cuadrados, superando incluso a potencias con vastos territorios continentales. Este dominio se explica por sus múltiples posesiones e islas, entre ellas:
-
Hawái
-
Guam
-
Islas Marianas del Norte
-
Islas Vírgenes
-
La vasta costa continental
Completan el top 5 de países con mayor extensión marítima:
-
Francia, con más de 10 millones de km² gracias a sus territorios de ultramar, como la Polinesia Francesa.
-
Australia, con más de 9 millones de km² debido a su insularidad.
-
Rusia, que aunque extensa, alcanza cerca de 7 millones de km² en mar.
-
Reino Unido, con 6,75 millones de km², impulsado también por sus territorios británicos de ultramar.
En contraste, los países sin salida al mar no poseen ZEE, lo que limita su acceso a los recursos oceánicos. Por eso, la presencia costera y los territorios dispersos por el planeta resultan claves para expandir la influencia marítima.
El mar, entonces, no es de nadie… pero algunos países tienen mucho más poder sobre él.