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Ciencia

La policía busca a unos ladrones que supuestamente robaron colmenas por un valor de US$ 150.000

El robo de abejas ha escalado, con un mercado negro de hasta un millón de dólares, advierten las asociaciones de apicultores
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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¿Alguien ha visto por ahí 80 colmenas robadas? Son cajones de color claro con base azul y tapa azul y blanca, con aperturas pintadas en color rojo, por las que se puede ver un panal o abejas moviéndose.

El aviso podría sonar como lo que acabas de leer. En el estado australiano de Nueva Gales del Sur, la policía rural y su equipo de prevención de delitos buscan colmenas que supuestamente alguien robó. Su valor ronda los US$150.000, y desaparecieron en una región agrícola elevada de las mesetas del norte del estado, a unos 15 kilómetros al oeste del pueblo de Bonshaw, por el camino Bruxner y a 100 km. al noroeste del pueblo de Glen Innes. La policía de Nueva Gales del Sur cree que el audaz robo (las abejas pueden picar) podría haberse producido en algún momento entre el martes 31 de marzo y el miércoles 6 de mayo de 2026.

Un apicultor de la localidad habló con The Guardian. Mitch McLennan, de The Honey Shed en la cercana villa de Tabulam, dijo que este supuesto delito constituye una pérdida devastadora para el propietario de las abejas.

“Es terrible, una pérdida muy grande”, le dijo McLennan al periódico británico. Añadió que estos delitos ahora son bastante comunes ya que muchos apicultores están desesperados por el desastre que causa la invasiva especie Varroa destructor.

Los sospechosos de siempre

“Los únicos que roban abejas son los apicultores”, según McLennan. “Es decir que no hay nadie más que vaya a robar colmenas de abejas porque ¿qué vas a hacer con lo que robaste, si no eres apicultor?”

En todo el mundo ha aumentado el robo de colmenas en la última década. En California, se han robado unas 10.000 durante ese período, representando pérdidas en ganancias por US$3,5 millones, según informó la Asociación de Apicultores de California en 2025. Los robos de colmenas han aumentado, como señala la entomóloga Elina L. Niño de la Universidad de California, Davis, “particularmente durante la polinización del almendro, cuando se produce el pico en el alquiler de colmenas”.

“Los ladrones pueden ubicar las colmenas robadas con contratos fraudulentos de polinización, cobrando los pagos y abandonando las colonias”, escribió Niño.

En 2023 se produjo el robo de colmenas en un apiario del Bosque Estatal Benandarah, en Nueva Gales del Sur, y los grupos de apicultores de Australia en esa localidad, aconsejaron a los miembros que empezaran a utilizar rastreadores de GPS y videocámaras de seguridad para proteger a sus colonias.

“Se coloca un microchip dentro de la colmena y con el teléfono celular puedes rastrearla”, le dijo a la Australian Broadcasting Corporation Laurie Kershaw, presidente de la rama local de la Asociación de Apicultores. “Si la colmena se mueve aunque sea 20 cm de su ubicación, podrás saber que alguien está metiendo la mano en tu colmena”.

La maldición del parásito

El parásito Varroa destructor comenzó a atacar las colmenas de Europa y las Américas en las décadas de 1970 y 1980 proveniente de Asia, donde atacaba a la Apis cerana. Durante décadas la ciencia comparó a este parásito con un vampiro hasta que el Departamento de Investigación Agrícola de EE.UU., en su Laboratorio de Beltsville, Maryland, descubrió que el parásito se alimenta de la grasa de las abejas.

El entomólogo del USDA Samuel Ramsey lo describió en Science News en 2019: el parásito Varroa destructor “se alimenta más bien de la carne, como un hombre lobo”.

Los biólogos consideran que este parásito es “uno de los grandes impulsores de la disminución de las abejas en todo el mundo”, y que esto parecería crear un bucle destructivo con el aumento de los robos de abejas. Según Kershaw, dice que el movimiento de colmenas robadas en el mercado negro exacerba el daño que causa el parásito ya que los delinecuentes prefieren no exponerse al seguir las inspecciones obligatorias de rutina indicadas por el Departamento de Industrias Primarias de Nueva Gales del Sur (NSW DPI). 

“Las abejas robadas pueden cruzar fronteras estatales sin que se entere el NSW DPI”, le dijo Kershaw a ABC, “y con ellas puede viajar también el parásito”.

La policía de Nueva Gales del Sur solicita que quien tenga información sobre este reciente robo, o quien tenga filmaciones relevantes, se ponga en contacto con Crime Stoppers, al 1800-333-000.

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