Saltar al contenido
Ciencia

El papel del cerebro al definir nuestras experiencias, de acuerdo a la ciencia

¿Por qué una sonrisa puede hacernos sentir seguros y una mirada nos puede incomodar profundamente? ¿Qué define si recordamos un momento social como positivo o negativo? Una reciente investigación científica reveló que nuestro cerebro no solo registra lo que vivimos, sino también cómo lo sentimos
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El hallazgo ofrece una nueva explicación sobre cómo se procesan las emociones sociales y abre una puerta prometedora para terapias más precisas y personalizadas en salud mental. A continuación, te contamos cómo funciona este “interruptor emocional” y por qué podría ser clave para entender la empatía, la ansiedad social y los vínculos humanos.

El cerebro decide si una experiencia es buena o mala

Nuestro Cerebro Define Que Experiencia Fue Positiva
© Ketut Subiyanto – Pexels

La vida social está llena de matices emocionales: encuentros agradables, momentos tensos, conexiones profundas o rechazos sutiles. Pero ¿cómo sabe el cerebro qué emoción asociar a cada una de esas interacciones?

Un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Mount Sinai, en Estados Unidos, encontró la clave en una región del cerebro conocida por su vínculo con la memoria: el hipocampo. Allí, identificaron el mecanismo que etiqueta una experiencia social como positiva o negativa.

El descubrimiento se basa en dos moléculas que funcionan como verdaderos “interruptores emocionales”: la serotonina y la neurotensina. Ambas se activan en una subregión específica llamada CA1 ventral y generan respuestas opuestas. La serotonina actúa como un refuerzo positivo, mientras que la neurotensina señala peligro o rechazo.

Esta especie de “sistema de evaluación” permite que el cerebro ajuste su respuesta emocional en función de las experiencias previas. Es lo que nos ayuda a evitar personas conflictivas o a acercarnos a quienes nos hacen sentir bien.

Cómo el cerebro aprende a reaccionar socialmente

El Cerebro Define Los Encuentros Sociales
© Afta Putta Gunawan – Pexels

Los investigadores trabajaron con modelos animales y descubrieron que, tras una experiencia social positiva o negativa, el cerebro genera un recuerdo emocional asociado. Más aún: si esa experiencia se repite, se refuerza la conexión entre el estímulo y la respuesta emocional.

En los experimentos, los ratones que se relacionaban con otros considerados “amistosos” volvían a buscarlos. En cambio, si se enfrentaban a un individuo agresivo, lo evitaban en el futuro. La clave estaba en qué sustancia había sido liberada: serotonina en el primer caso, neurotensina en el segundo.

Cada molécula activa un tipo específico de receptor en las neuronas del hipocampo. La serotonina lo hace a través del receptor 5-HT1B, y la neurotensina a través del receptor NTS1. Este sistema permite una lectura emocional matizada y ajustable. Si el equilibrio entre ambas moléculas se rompe, el cerebro puede empezar a leer como negativo lo que en realidad es neutro o incluso positivo.

Este desbalance puede estar detrás de muchas dificultades para relacionarse socialmente.

¿Y si pudiéramos ajustar ese interruptor?

El Interruptor Social Del Cerebro
© Anna Shvets – Pexels

Una de las preguntas más impactantes del estudio fue si este mecanismo emocional puede modificarse. La respuesta es sí. Cuando los científicos activaron de forma artificial los receptores de serotonina en cerebros alterados, observaron que los ratones volvían a asociar experiencias sociales con emociones positivas.

Este hallazgo abre la posibilidad de desarrollar terapias mucho más personalizadas y dirigidas, especialmente en trastornos donde hay una percepción social distorsionada, como la ansiedad social, el trastorno límite de la personalidad o ciertas formas de depresión.

En lugar de utilizar fármacos que afectan todo el sistema nervioso, estos tratamientos podrían actuar directamente sobre los receptores implicados en la valoración emocional de las interacciones.

La doctora Xiaoting Wu, autora principal del estudio, lo resume así: “Reconocer qué relaciones nos hacen bien y cuáles no, es esencial para sobrevivir en comunidad. Ahora sabemos que ese juicio no es solo psicológico, sino profundamente biológico”.

Más que memoria: un editor emocional

Tradicionalmente, el hipocampo ha sido estudiado como el gran archivo de recuerdos del cerebro. Pero esta investigación demuestra que su función va más allá: no solo almacena lo que pasó, sino que clasifica cómo nos hizo sentir.

Este sistema de “valencia social” es el que nos permite actuar en consecuencia en futuras situaciones. Sin él, todas las experiencias quedarían desprovistas de valor emocional, y no sabríamos si repetirlas o evitarlas. Es la base de la empatía, del aprendizaje social y de muchas decisiones cotidianas.

Además, este hallazgo nos ayuda a comprender por qué algunas personas parecen “ver el mundo gris”. Si su cerebro no produce suficiente serotonina, o si responde de forma exagerada a la neurotensina, pueden vivir cualquier experiencia social con incomodidad, miedo o rechazo.

Entender este mecanismo no solo abre nuevas vías terapéuticas, sino también una puerta a la empatía: todos evaluamos el mundo, pero no todos usamos el mismo filtro emocional.

[Fuente: Muy Interesante]

Compartir esta historia

Artículos relacionados