El invierno no solo trae abrigos, mantas y bebidas calientes. Para muchas personas, también llega con una sensación de fatiga, desánimo y apatía. Aunque se lo suele minimizar como una simple reacción al clima, existe un trastorno reconocido que explica este cambio emocional. A continuación, te contamos por qué ocurre, cómo identificarlo y qué hacer para atravesarlo con bienestar.
Qué es el trastorno afectivo estacional y por qué se produce
Durante los meses con menos luz solar, muchas personas experimentan lo que se conoce como “tristeza invernal”, una bajada anímica que se resuelve al llegar la primavera. Sin embargo, cuando este estado se vuelve persistente e interfiere en la vida cotidiana, podría tratarse del trastorno afectivo estacional (TAE), un tipo de depresión que aparece de forma cíclica.
Según la psicóloga clínica Sabina Alcarraz, el TAE tiene una base neurobiológica: la menor exposición a la luz solar altera el reloj interno del cuerpo y afecta la producción de serotonina (clave en el estado de ánimo) y melatonina (implicada en el sueño). Este desequilibrio puede provocar insomnio, fatiga, irritabilidad, apatía e incluso aislamiento social.

Los síntomas pueden durar entre 4 y 5 meses al año, e incluyen desde falta de energía, tristeza profunda y cambios en el apetito, hasta dificultades para concentrarse o dormir. El cuadro no debe subestimarse: si interfiere en el día a día, es esencial consultar con un especialista.
Causas y factores biológicos que influyen en el ánimo invernal
Las investigaciones indican que quienes padecen TAE suelen presentar bajos niveles de serotonina, alteraciones en la producción de melatonina y déficit de vitamina D, todos factores ligados a la exposición solar.
Durante el invierno, la luz natural escasea, lo que reduce la síntesis de serotonina y, por tanto, el bienestar emocional. La falta de vitamina D —también obtenida del sol— agrava el problema, ya que esta vitamina potencia la acción de la serotonina. Además, el exceso de melatonina provoca somnolencia y contribuye a la sensación de desgana típica de esta estación.
Siete hábitos recomendados para recuperar el bienestar en invierno
Superar o prevenir el impacto del TAE es posible con algunos cambios de rutina y tratamientos específicos. El Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU. (NIMH) propone terapias como la fototerapia, la psicoterapia, la medicación antidepresiva y los suplementos de vitamina D. Además, los siguientes hábitos pueden marcar una gran diferencia:

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Aprovechar la luz natural: salir al aire libre entre 15 y 30 minutos cada mañana ayuda a regular el ánimo, incluso en días nublados.
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Moverse a diario: caminar, bailar o hacer estiramientos libera endorfinas que elevan el ánimo.
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Dormir bien: mantener rutinas estables de descanso y evitar pantallas antes de dormir mejora la calidad del sueño.
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Comer de forma equilibrada: incluir alimentos con triptófano, omega 3 y vitamina D ayuda a estabilizar el estado emocional.
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Mantener vínculos sociales: salir del aislamiento, conversar y compartir actividades ayuda a contrarrestar la tristeza.
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Buscar ayuda profesional: la terapia cognitivo-conductual es muy eficaz, y en algunos casos se complementa con medicación.
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Practicar mindfulness o actividades relajantes: meditar, hacer yoga o simplemente pasear en calma puede reducir el estrés y mejorar el bienestar general.
Fuente: Infobae.