Estados Unidos y China llevan años invirtiendo cantidades multimillonarias para afianzarse en la vanguardia cuántica. IBM ya presume de su procesador Condor con 1.121 cúbits y desarrolla plataformas con mitigación de errores como Heron, mientras que instituciones chinas han presentado procesadores superconductores de más de 500 cúbits.
En este contexto, una tercera potencia tecnológica ha decidido que no quiere limitarse a observar. Su meta es clara: superar en 2030 al que será, según las proyecciones, el ordenador cuántico más avanzado de IBM. Y lo hará apuntando a un hito muy concreto: alcanzar 250 cúbits lógicos, una cifra que podría marcar una diferencia decisiva.
Japón y su plan para 2030

Japón, a través del Centro RIKEN de Computación Cuántica, Fujitsu y el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada, trabaja ya en la máquina que aspira a situarlo en la cima mundial. Este superordenador cuántico utilizará cúbits superconductores y un sistema de refrigeración de alta precisión, similar al empleado en el prototipo de 256 cúbits físicos que presentaron en abril de este año.
La clave está en los cúbits lógicos, que se construyen a partir de varios cúbits físicos para reducir drásticamente los errores derivados del ruido cuántico. Con 250 de ellos, Japón espera superar en un 25 % la capacidad prevista para Starling, el ordenador cuántico de IBM que contará con 200 cúbits lógicos y que debería estar operativo en 2029.
Del presente al futuro cercano
Antes de alcanzar ese objetivo, Japón planea un paso intermedio en 2026: un ordenador cuántico de 1.000 cúbits físicos. Aunque más propensos a errores que los lógicos, estos cúbits permitirán dar un salto significativo en experimentación y aplicaciones reales, situando al país muy cerca de las capacidades actuales de Estados Unidos y China.
Si el calendario se cumple, la década terminará con un panorama cuántico radicalmente distinto: tres potencias disputándose el control de una tecnología que podría redefinir desde la investigación médica hasta la ciberseguridad y la inteligencia artificial.
[Fuente: Xataka]