Saltar al contenido
Ciencia

El planeta más raro jamás visto: orbita un púlsar y no debería existir

Un planeta cubierto de carbono y helio, sin rastro de agua ni oxígeno, orbita peligrosamente cerca de un púlsar. El telescopio James Webb ha observado una atmósfera inédita que desafía las teorías actuales sobre cómo se forman y sobreviven los mundos en el universo.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

Dormir bajo un cielo estrellado suele invitarnos a pensar en planetas parecidos a la Tierra. Pero el universo tiene otras ideas. Lejos de sistemas tranquilos y estrellas apacibles, los astrónomos acaban de descubrir un mundo extremo, deformado por la gravedad y envuelto en una atmósfera que no se parece a nada conocido hasta ahora. Un hallazgo que obliga a replantear qué entendemos por planeta.

Un planeta que orbita una estrella extrema

El protagonista del descubrimiento es PSR J2322-2650b, un exoplaneta con una masa similar a la de Júpiter que orbita a apenas 1,6 millones de kilómetros de un púlsar: una estrella de neutrones que concentra una masa comparable a la del Sol en un volumen similar al de una ciudad.

Esta cercanía somete al planeta a fuerzas gravitatorias tan intensas que lo estiran hasta darle una forma alargada, más parecida a un limón que a una esfera. Además, su “año” es vertiginoso: completa una órbita en pocas horas, bajo un bombardeo constante de radiación de alta energía.

Una atmósfera sin agua ni oxígeno

Las observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb revelaron algo completamente inesperado. En lugar de detectar vapor de agua, dióxido de carbono o metano —moléculas habituales en exoplanetas—, los astrónomos encontraron una atmósfera dominada por helio y compuestos de carbono como C₂ y C₃.

Los modelos sugieren incluso la presencia de nubes de carbono, similares al hollín. Es una composición tan inusual que no encaja con ninguno de los escenarios clásicos de formación planetaria conocidos hasta ahora.

¿Un mundo de diamantes?

La rareza no termina en la atmósfera. En el interior del planeta, las presiones extremas podrían provocar que el carbono se cristalice, formando estructuras similares a diamantes. Aunque esta posibilidad aún es teórica, añade otra capa de misterio a un objeto que ya resulta difícil de explicar.

Los investigadores descartan que se trate de un planeta “normal” como los que se forman alrededor de estrellas comunes. Tampoco encaja del todo con la idea de que sea el núcleo despojado de una estrella, ya que la física estelar no produce cuerpos tan ricos en carbono puro.

Un desafío para la ciencia planetaria

PSR J2322-2650b podría pertenecer a la familia de las llamadas “viudas negras”, sistemas en los que un púlsar erosiona lentamente a su compañero. Sin embargo, su clasificación oficial como exoplaneta subraya hasta qué punto rompe los esquemas.

Este descubrimiento no es solo una curiosidad astronómica. Es una prueba de que el universo aún alberga mundos que no sabemos explicar. Y cada uno de ellos amplía los límites de nuestras teorías sobre cómo nacen, evolucionan —y sobreviven— los planetas en condiciones extremas.

Fuente: Meteored.

Compartir esta historia

Artículos relacionados