En Río de Janeiro han retirado otras 37 toneladas de peces muertos de la bahía. No solo es un desastre ecológico. Esta nueva remesa de peces ha aparecido precisamente de las áreas de la bahía donde deben celebrarse algunas pruebas deportivas en los Juegos Olímpicos de 2016.

La zona donde han retirado los peces es el lago Rodrigo de Freitas. Se trata, concretamente, del lugar donde se supone que deberán celebrarse las pruebas de remo el año que viene. Tres barcazas de recogida irónicamente apodadas "Eco-Barcos" hacen turnos intensivos para eliminar los peces muertos de la superficie, pero las aguas siguen emitiendo un intenso olor a podrido que ha suscitado numerosas quejas por parte de los habitantes de la zona.

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Lo peor es que no es la primera vez que sucede algo parecido. El pasado mes de febrero se produjo otra muerte masiva de peces en el área de la bahía donde se supone que deben celebrarse las pruebas de vela. El pescado más afectado es la saboga, una especie marina emparentada con las sardinas, pero también hay peces muertos de otras especies.

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El problema no es para nada nuevo. La bahía de Guanabara rodea la masiva ciudad de Río de Janeiro y es la segunda más grande de Brasil, con 412 kilómetros cuadrados. También es la más contaminada del país carioca. El mayor problema son las aguas residuales urbanas. Según grupos ecologistas, el agua de la bahía contiene 198 veces más materia fecal que la permitida por las autoridades. La ciudad solo trata el 40% de las aguas residuales, el resto acaba en los ríos, playas y sobre todo en la bahía.

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Mientras los grupos ecologistas alertan del excesivo nivel de contaminación de las aguas. Las autoridades de la ciudad tienen una teoría muy distinta sobre la muerte masiva de peces. Según la secretaría de medio ambiente del ayuntamiento de Río, los episodios de muerte de peces tienen su origen en un reciente cambio brusco en la temperatura del agua:

Las intensas lluvias que han tenido lugar la semana pasada unidas al aumento del nivel del mar por la marea han causado un aumento repentino en el caudal de agua de mar que entra en los lagos de la bahía, lo que ha provocado un shock térmico debido a una caída de la temperatura del agua de en torno a 4 grados celsius.

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La explicación no convence en absoluto a la comunidad científica. El oceanógrafo Estefan Monteiro da Fonseca, de la Universidad Federal Fluminense asegura que la explicación del gobierno sencillamente "no tiene ningún sentido". El científico no solo alerta del desastre ecológico, sino del daño que podría provocar en la imagen de Brasil una nueva remesa de peces muertos en mitad de los Juegos Olímpicos. Incluso sin peces muertos, las fotos de las orillas de la bahía de Guanabara no invitan precisamente a visitar Río.

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Hasta algunos políticos comienzan a reconocer tímidamente que Río tiene un problema muy serio de contaminación que podría afectar a la celebración de los Juegos Olímpicos. El gobernador de Río, Luiz Fernando Pezao, reconoció esta misma semana que es posible que no de tiempo a completar la limpieza de la bahía antes de 2016, y que los trabajos podrían precisar de dos años más para completarse.

Dentro de tres meses, el Comité Olímpico Internacional enviará a un comité de expertos para comprobar que las instalaciones olímpicas reúnen las condiciones adecuadas para acoger los Juegos. Uno de los trabajos que llevarán a cabo será medir la calidad de las aguas de cara a especialidades como remo, vela, o piragüismo. De las pruebas depende que Río acoja a 11.000 atletas en 2016. Mientras tanto, los habitantes de las favelas que rodean la ciudad siguen pescando en las aguas de la bahía como han hecho siempre, aunque cada vez haya menos peces aptos para el consumo humano. [vía Phys.org y BBC]

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Fotos: AP Images

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