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Ciencia

El Reino Unido pesca 16 veces más pulpos que hace cinco años. Y no es buena noticia: se están comiendo a cangrejos y langostas

Es la mayor explosión de pulpos en 75 años. En 125 años solo pasó cuatro veces, pero con el mar cada vez más cálido podría dejar de ser una rareza
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Durante décadas, encontrar un pulpo en una trampa para cangrejos frente a las costas de Cornualles o Devon, en el suroeste de Inglaterra, era una rareza. Desde comienzos de 2025, es lo normal. Los pescadores abren sus nasas y encuentran pulpos donde debería haber cangrejos y langostas, o directamente los restos de lo que esos pulpos se comieron.

Los números muestran la magnitud del cambio. Los desembarques de pulpo en el Reino Unido pasaron de un promedio de unas 220 toneladas anuales a más de 3.700, un aumento de casi el 1.500% desde 2021. Las exportaciones de pulpo británico, sobre todo hacia Francia y España, sumaron 12,8 millones de libras el año pasado, frente a apenas 164.000 libras el año anterior.

Cuatro explosiones en 125 años

Pulpo
© Wirestock Creators – Shutterstock

Un informe elaborado por la Asociación de Biología Marina, el Laboratorio Marino de Plymouth y la Universidad de Plymouth, publicado en enero de este año, reconstruyó la historia de estas proliferaciones del pulpo común (Octopus vulgaris). Encontró solo cuatro grandes episodios en 125 años: 1899-1900, 1932-33, 1950-51 y el actual, que empezó a acelerarse en enero de 2025 y es el mayor en al menos 75 años.

Todas tienen algo en común: aguas inusualmente cálidas, tanto durante el año de la explosión como en el anterior. El pulpo común es una especie de aguas templadas, más frecuente en el Mediterráneo y en las costas de España y Portugal, y el calentamiento del mar le está abriendo la puerta hacia el norte.

El clima no actuó solo. Vientos persistentes del este y las corrientes oceánicas parecen haber arrastrado larvas desde las Islas del Canal y el norte de Francia. Los modelos de corrientes sugieren que las larvas de Guernsey, que vive su propia explosión de pulpos desde 2024, contribuyeron al aumento en las costas inglesas. Y en 2025 los pulpos ya se reproducían en aguas británicas: aparecieron juveniles en las capturas.

Un depredador muy eficiente

El pulpo es un cazador voraz e inteligente, capaz de meterse en las trampas y vaciarlas. Más de la mitad de los pescadores consultados en el informe reportaron efectos negativos, y quienes se dedican al cangrejo, la langosta y la vieira fueron los más afectados: sus capturas cayeron entre un 30% y un 50% en 2025. Las pérdidas en esas pesquerías superarían los 10 millones de libras.

«No es solo una historia sobre la pesca; es una historia sobre el ecosistema», explicó Bryce Stewart, autor principal del informe e investigador de la Asociación de Biología Marina. El temor es que un aumento brusco de un depredador así altere las redes alimentarias de formas todavía desconocidas.

Para algunos pescadores, el pulpo también es una oportunidad: tiene buena demanda en el sur de Europa y puede compensar parte de lo perdido. Mike Cohen, director de la Federación Nacional de Organizaciones de Pescadores, lo resumió como una amenaza y una oportunidad a la vez, y un enorme desafío para la gestión pesquera.

¿Llegaron para quedarse?

Esa es la gran pregunta. Las explosiones de pulpos del pasado duraron uno o dos años y desaparecieron. Pero las condiciones que las provocan son cada vez más frecuentes. «Si estas condiciones persisten, las explosiones de pulpos podrían convertirse en un rasgo más habitual de nuestros mares cambiantes», advirtió Stewart.

Anjali Goswami, asesora científica jefe del departamento de Medio Ambiente del gobierno británico, señaló que el fenómeno es un claro recordatorio de lo rápido que puede cambiar un ecosistema marino. El gobierno reunió a pescadores, reguladores y científicos para definir cómo gestionar la situación, y el informe propone vigilar el plancton para detectar larvas de pulpo de forma temprana y usar modelos oceánicos para anticipar nuevas explosiones.

El Reino Unido no es el único que se enfrenta a este tipo de cambios. España y Australia también lidian con alteraciones en sus poblaciones de pulpo. A medida que el océano se calienta, las especies se desplazan, y con ellas cambian las pesquerías que durante generaciones parecían estables.

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