Durante siglos, los polos del Sol fueron un territorio vedado para la ciencia. Aunque su comportamiento magnético es clave para entender los ciclos solares y sus efectos sobre la Tierra, nunca habíamos podido observarlos con claridad. Hasta ahora. La nave Solar Orbiter ha conseguido lo impensado: mostrarnos, por primera vez, el rostro caótico y fascinante del polo sur solar.
Una mirada sin precedentes hacia el sur del Sol

La misión Solar Orbiter, desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) junto a la NASA, fue lanzada en 2020 con un objetivo ambicioso: observar regiones del Sol que habían permanecido ocultas. En marzo de 2024, tras varios sobrevuelos de Venus que ajustaron su órbita, la nave se colocó en un ángulo de 17 grados bajo el ecuador solar. Fue entonces cuando captó imágenes sin precedentes del polo sur.
Lo que revelaron esas fotografías fue asombroso: un paisaje de intensa actividad magnética, justo como predecían los modelos, pero nunca antes visto con evidencia visual. Las imágenes mostraban un patrón de polaridades mezcladas, sin una dirección dominante, lo que indica que el Sol se encuentra en pleno proceso de inversión magnética, característica del máximo solar.
Un campo magnético en plena transformación

El Sol no rota como un cuerpo sólido: su ecuador gira más rápido que sus polos, generando tensiones que distorsionan su campo magnético. Cada once años, esas tensiones provocan una inversión total del campo. En el polo sur, las imágenes del Solar Orbiter captaron esa transición: un caos de líneas magnéticas en reorganización.
Según la ESA, estos datos podrían mejorar la predicción de tormentas solares, fundamentales para proteger satélites, telecomunicaciones y redes eléctricas. Además, se observaron movimientos de plasma y diferencias térmicas que podrían ayudar a resolver uno de los grandes enigmas solares: por qué su atmósfera externa (la corona) es millones de grados más caliente que su superficie.
El mapa solar empieza a completarse

Las imágenes, captadas a 51 millones de kilómetros del Sol, son apenas el comienzo. El Solar Orbiter continuará elevando su órbita en los próximos años, y para 2029 observará ambos polos a un ángulo de 33 grados. Mientras tanto, ya se han tomado imágenes del polo norte, que pronto serán transmitidas a la Tierra.
El contraste entre ambos extremos solares permitirá a los científicos entender mejor la estructura interna del campo magnético. Como dijo Nour Rawafi, científico del Parker Solar Probe: “Ver los polos con claridad abre una nueva ventana al alma del Sol”.