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Ciencia

El rover Perseverance acaba de hallar en Marte su pista más intrigante. Una muestra que podría esconder señales químicas de vida antigua

No es una confirmación, pero sí lo más convincente hasta ahora. Entre arcillas rojizas del cráter Jezero aparecieron compuestos que en la Tierra suelen estar ligados a microbios. Los científicos piden cautela: procesos geológicos también podrían explicarlo, y el misterio seguirá abierto hasta traer las muestras a la Tierra.
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El explorador Perseverance de la NASA llegó a Marte en 2021 con una misión clara: buscar huellas de un pasado que pudo ser habitable. Tres años después, una de sus perforaciones en el cráter Jezero ha revelado algo inesperado. Los resultados no son una prueba definitiva, pero sí la señal más prometedora hasta ahora en la larga búsqueda de vida antigua en el planeta rojo.

La roca que guarda un secreto

El rover Perseverance encontró en Marte algo que intriga a los científicos: señales químicas que podrían ser restos de vida antigua
© NASA.

La muestra procede de Neretva Vallis, un antiguo canal que llevó agua a Jezero. Allí, Perseverance perforó un afloramiento de arcillas rojizas conocido como Bright Angel y halló estructuras microscópicas con formas bautizadas como “semillas de amapola” y “manchas de leopardo”. Estas contenían fosfato de hierro y sulfuros, compuestos que en la Tierra suelen generarse cuando microorganismos degradan materia orgánica.

Entre la biología y la geología

El hallazgo, publicado en Nature, entusiasmó a los investigadores, pero también les obligó a ser cautos. Joel Hurowitz, de la Universidad de Stony Brook, lo definió como el mejor candidato hasta ahora en la búsqueda de vida antigua. Sin embargo, recordó que fenómenos no biológicos podrían producir patrones químicos similares. “Es posible que la naturaleza esté jugando a imitarnos”, explicó.

Una misión en pausa

El rover Perseverance encontró en Marte algo que intriga a los científicos: señales químicas que podrían ser restos de vida antigua
© NASA/JPL-Caltech/MSSS/Gizmodo.

Perseverance ya ha recogido 30 tubos con muestras, pero su futuro es incierto. El plan de traerlos a la Tierra se retrasó hasta 2040 por los costes, que ya superan los 11.000 millones de dólares. Hasta entonces, los científicos comparan lo encontrado en Marte con entornos terrestres similares, como lagos antárticos, donde microorganismos modernos interactúan con minerales de forma parecida.

Una lección de paciencia cósmica

Expertos externos, como Janice Bishop del Instituto SETI, subrayan que aún no se puede hablar de microbios marcianos, pero que el hallazgo aporta un aprendizaje fundamental: comprender todas las maneras en que la química puede simular biología. Y, sobre todo, mantiene viva una de las preguntas más antiguas de la humanidad: ¿estamos realmente solos?

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