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Ciencia

El rover soviético que lleva 50 años inmóvil en la Luna sigue respondiendo pulsos láser desde la Tierra con una señal cuatro veces más intensa de lo esperado

El Lunokhod 1 fue el primer vehículo teledirigido en operar sobre otro mundo. La Unión Soviética lo depositó en la Luna en 1970 y perdió contacto en 1971. Durante décadas nadie supo exactamente dónde estaba. En 2010, el Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA lo localizó, y los investigadores del Observatorio Apache Point le dispararon pulsos láser: el reflector respondió con una señal cuatro veces más brillante que la del Lunokhod 2, su sucesor
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En algún punto del Mare Imbrium, el Mar de las Lluvias de la Luna, hay un vehículo de ocho ruedas que lleva más de cincuenta años sin moverse. Sus cámaras están apagadas. Sus instrumentos dejaron de transmitir en 1971. Pero cada vez que un observatorio en la Tierra le dispara un pulso de luz láser, el reflector que lleva a bordo devuelve una señal. Y esa señal, según los investigadores que la midieron, es cuatro veces más intensa de lo que nadie esperaba.

El primer rover de la historia lunar: Lunokhod 1

Lunkhold 1 En La Luna
© By James Stuby based on NASA image – Lunar Reconnaissance Orbiter Camera Observation M127159138LC, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=72541636

La misión soviética Luna 17 depositó el Lunokhod 1 en la superficie lunar el 17 de noviembre de 1970, convirtiéndolo en el primer vehículo teledirigido en operar sobre otro mundo. El rover de ocho ruedas estaba equipado con cámaras panorámicas, instrumentos científicos para analizar el suelo lunar y un reflector láser fabricado en Francia. Fue diseñado para funcionar solo unos pocos meses, pero sobrevivió casi un año lunar completo, recorriendo más de 10 kilómetros sobre el Mare Imbrium mientras soportaba los ciclos extremos de temperatura de la superficie lunar, que oscilan entre los 130°C bajo el sol directo y los -173°C en la noche lunar.

El 4 de octubre de 1971, después de una noche lunar especialmente dura, la Unión Soviética perdió contacto con el rover. El vehículo quedó detenido en algún punto del Mare Imbrium, pero durante décadas nadie supo exactamente dónde: la posición precisa del Lunokhod 1 se perdió en los archivos soviéticos.

El reencuentro: cómo el LRO de la NASA lo encontró 39 años después

Lro Nasa
© Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=689706

En 2010, el Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA tomó imágenes de alta resolución del Mare Imbrium que finalmente permitieron localizar el punto exacto donde había quedado detenido el rover soviético. Con esas coordenadas, investigadores del Observatorio Apache Point en Nuevo México decidieron intentar algo que durante años pareció prácticamente imposible: apuntar un láser desde la Tierra hacia el pequeño reflector del Lunokhod 1 para comprobar si todavía podía responder.

Tal como reporta AS en su cobertura del caso, la sorpresa fue considerable. El reflector no solo seguía funcionando después de casi cuatro décadas expuesto a las condiciones extremas de la Luna, sino que devolvió una señal extremadamente brillante, aproximadamente cuatro veces más intensa que la detectada en el Lunokhod 2, un rover soviético posterior que también llevaba un reflector láser y cuya posición siempre fue conocida.

Para qué sirve un reflector en la Luna: medir la distancia con una precisión de milímetros

Los reflectores láser lunares son parte de un experimento científico que lleva activo desde la era Apolo. El principio es simple: desde la Tierra se dispara un pulso láser hacia la Luna, el reflector lo devuelve, y midiendo el tiempo exacto que tarda ese viaje de ida y vuelta se puede calcular la distancia entre la Tierra y la Luna con una precisión de milímetros. Es gracias a este experimento que los científicos pueden confirmar que la Luna se aleja lentamente de la Tierra a un ritmo de 3,8 centímetros por año.

La posición específica del Lunokhod 1 también resultó útil para estudiar las libraciones lunares, los pequeños movimientos de oscilación del satélite que ayudan a entender su estructura interna y el comportamiento de su núcleo. Tener un reflector en una ubicación diferente a los demás amplía la red de puntos de medición y mejora la calidad de los datos.

Por qué el reflector soviético sigue funcionando después de medio siglo

El hecho de que el reflector del Lunokhod 1 sobreviviera cinco décadas en la superficie lunar sin degradarse hasta el punto de volverse inútil es, en sí mismo, una dato notable sobre ingeniería de materiales. Sin atmósfera que proteja los componentes, la Luna está expuesta continuamente a variaciones brutales de temperatura, impactos de micrometeoritos y acumulación de polvo lunar. Los reflectores en la superficie lunar que no han sido limpiados tienden a degradarse con el tiempo porque el polvo se adhiere a su superficie, pero el Lunokhod 1 parece haber quedado en una orientación que preservó la eficiencia de su reflector mejor de lo anticipado.

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